La casa es una nave

diciembre 4, 2017

El interiorismo de este sofisticado apartamento, ubicado en una las zonas residenciales por excelencia de la ciudad, se inspiró en las modernas embarcaciones italianas de lujo, por eso materiales como el ébano, las pieles, el cromo y el ante juegan un rol protagónico y único.

“El propietario de la casa siente una auténtica fascinación por los barcos y los yates, y tenía muy claro que ese debía ser el punto de partida para el diseño de interiores”, recuerda Juan Carlos Rizo, el interiorista principal de la reconocida firma Antología, creadora, entre otros proyectos, del concepto de los espacios del Las Mil Flores Boutique Hotel, en Antigua. Rizo dice que eso le dio la pauta para entender que era necesaria una investigación profunda sobre la estética de esta embarcaciones, tan sofisticadas y funcionales a la vez. “El espacio tenía que ser, a la vez, una especie extensión de la oficina del propietario, un abogado exitoso que suele utilizar estos ambientes privados para mantener reuniones importantes de trabajo, que gusta de entretener a sus amistades, y que recibe a sus hijos pequeños durante los fines de semana”, agrega el interiorista, quien no sólo preparó un story board con ideas colores y texturas afines al proyecto, sino conceptualizó una readecuación arquitectónica del apartamento. “En ese momento determinamos los trabajos que haríamos en paredes, cielos falsos, muebles a medida y sistemas inteligentes como el de audio y sonido, pero también diseñamos la iluminación completa de la casa”, continúa, mientras me muestra la piezas de corian, una especie de jardineras gigantes, que fabricaron a medida para esconder los aparatos de los aires acondicionados (así se facilitaba además su mantenimiento).

Para empezar, el ambiente de la sala, comedor y bar se abrió hasta convertirlo en un solo ambiente. Luego se cambiaron los pisos de manera que estuvieran más acordes al concepto de interiores y se rediseñaron los baños, entre otros detalles importantes. “Para nosotros, entrar a escena desde la etapa de planos nos da la oportunidad de ofrecer un producto cien por ciento curado, en el cual se eligen hasta los detalles más pequeños pero importantes, como los televisores, las vajillas, los cubiertos… y se contempla hasta donde irá el más pequeño de los cuadros. Además se consigue, por ejemplo, que no se vea un solo cable colgando por ahí”, dice Rizo con expresión divertida, mientras empezamos a platicar ya más específicamente del resultado final de los interiores de este apartamento de 500 metros cuadrados, dos habitaciones, sala, xxx, xxx, y xxx. El diseñador asegura que la parte divertida empieza con el propietario se apropia del lugar y trabaja de la mano con él y su equipo en cada paso. “Nos toma hasta un año lograr un concepto integral, así que cuando todo empieza a tomar forma es muy emocionante ver cómo el cliente hace suyo el proyecto y se involucra al cien por ciento”, agrega.

Para Rizo, trabajar con geometrías es indispensable. El espacio de la sala principal-comedor del apartamento es perfectamente simétrico: dos sofás de tres plazas cada uno que se enfrentan, una mesa de centro y dos sillas cromadas traídas desde Italia, así como una mesa de comedor que sienta a ocho comensales; detrás está el lounge, un imprescindible para el propietario, y una cocina abierta con bar incluido. El ochenta por ciento del mobiliario de la casa se fabricó a medida localmente con materia prima importada, como las pieles que vinieron de Rusia o las telas que provienen de Francia. “La paleta de colores del apartamento es muy discreta, prevalecen los ambientes monocromáticos con tonos en café, beige y blanco. El concepto era muy contemporáneo, con un lujo discreto y sofisticado que se refleja por ejemplo en los recubrimientos de madera y cuero presentes en algunas paredes, y el ónix que se puede apreciar, entre otros, en las mesas de centro y laterales de la sala principal y en el bar”, continúa el diseñador, quien junto a su equipo intervino prácticamente todas las piezas que importaron para volverlos únicas. El acabado de las paredes, conocido como Vía Láctea, estuvo a cargo de Lilian de Viejo.

La casa está cien por ciento automatizada. Sin embargo, los dispositivos prácticamente no se ven por ningún lado, ni siquiera los televisores, pues permanecen dentro de muebles diseñados por Antología para eso. “La chimenea se enciende con un control remoto, las cortinas de piso a techo de la habitación principal se cierran y abren con presionar un botón, las luces se pueden graduar para crear distintas atmósferas…”, detalla Rizo, mientras pasamos a descubrir el último espacio habitable de la casa: un fabuloso balcón útil con vistas a la ciudad que cuenta con una “director chair” (en palabras del interiorista) que ve hacia el horizonte, una mesa de acero inoxidable, un par de sillas más y una churrasquera. “El resultado final es una estética limpia… lograr algo simple es más difícil que algo complicado, y creo que en ese sentido se hizo el mejor trabajo. Yo siempre tengo en mente que en el espacio que conceptualizamos, mi cliente va a vivir su vida, a dejar su historia, por eso si él está feliz, nuestra misión está cumplida”, concluye el diseñador.

 

Por Ana Isabel Villela

Fotografía Víctor Martínez

 

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