Los otros interiores

enero 9, 2018

Después de 17 años de trayectoria, Pauline Lippmann acaba de montar la boda más compleja e innovadora que se ha visto en Guatemala, algo así como una boda tecnológica. Nunca se vio haciendo lo que hace, y sin embargo, hoy en día es el referente en la conceptualización del interiorismo que celebra la vida.

“Siempre me ha encantado el arte, estudié diseño gráfico y unos años de arquitectura, pero cuando me casé y tuve hijos no ejercí más…”, recuerda la inigualable Pauline Lippmann, cuya creatividad sin límites la ha llevado a convertirse en la reina de los interiores de fiesta, cualquiera que sea la ocasión.

“Es verdad que cuando organizaba los cumpleaños de mis hijos me encantaba preparar algo diferente, esmerarme en la decoración”, agrega, aunque luego aclara con tono irónico que, eso sí, las flores se le morían. En el año 2000, alguien la convenció para apuntarse a un curso de arreglos florales; aceptó porque pensaba que así lograría al menos alargarle la vida a las suyas.

“Resultó que el curso lo daba la Escuela Iberoamericana de Arte Floral. Los maestros incluso vinieron desde España para impartir un taller de dos semanas. Yo me había imaginado que no duraba más de tres días”, continúa divertida Pauline, mientras me explica que tampoco esperó nunca recibir un diploma, y menos que tendría que tomar la segunda parte del curso en poco tiempo.

“Había parte teórica y parte práctica. Yo no podía ni manejar el oasis, no sabía nada, pero el profesor me miraba y me decía que tenía futuro, que me podía ir muy bien en esto precisamente porque no sabía nada”.

Durante esa segunda parte del curso, Pauline conoció a un maestro venezolano que les puso retos muy interesantes, por ejemplo, a hacer algo creativo y hermoso con muy poca flor. Además, al tratarse de una escuela iberoamericana, su cátedra era muy europea. “En ese momento pensé, en realidad me gustan las flores, así que decidí hacer algunos arreglos para la celebración del día del cariño”, dice, sin siquiera soñar que aquel día marcaría el inicio de una emocionante e imparable carrera que le ha permitido celebrar con mucha gente los momentos más importantes de su vida.

“Ahí me dijo una amiga que la ayudara con un cóctel que tenía, y de ese cóctel salió otra oportunidad y así se fue dando todo”. Y Pauline se dijo a sí misma que este podía ser un gran hobby. Ella hacía con sus propias manos cada arreglo, diseñaba cada estructura, y si tocaba hacer algo de grandes dimensiones, también se encargaba de alambrar cada pieza para que se sostuviera.

Bautizos, piñatas, cumpleaños, showers, cenas, pedidas de mano, compromisos, bodas civiles… “La vida se me fue complicando, hasta que un día abrí los ojos y me di cuenta de que era hora de conformar un equipo, a pesar de que mi gusto es tan particular”, dice la entonces florista, una decisión que vino justo a tiempo porque al momento le pidieron conceptualizar su primera boda de mil invitados.

Hay un antes y un después de ese momento en la carrera de Pauline, que sin lugar a dudas pasó de hacer arreglos florales a conceptualizar celebraciones únicas.

“Tenía nervios, pero luego pensé, aquí siempre se hace todo igual, ¿qué pasa si cambio todo? Dije, si lo hago con buen gusto no puede quedar mal”, continúa, haciendo énfasis en que es pura cuestión de creatividad, proporción y funcionalidad. Pauline dice además que uno de sus profesores (después tomó otros cursos) les dijo que cuando se preguntaran qué mas podían poner a sus arreglos, era más bien la señal de que estaban terminados.

”Mi trabajo es muy instintivo, esto se trae, y la verdad que hoy puedo decir que lo que hago es interiorismo. Diseño un concepto para cada celebración y a partir de ahí se desarrolla lo demás, que llega tan lejos como la vajilla y los cubiertos. Claro, lo primero es preguntar al cliente qué le gusta, cada uno tiene su propia idea… he hecho por ejemplo, un baby shower inspirado en Alicia en el País de las Maravillas, una comunión con mariposas como centro, y un buen número de bodas con los más variados puntos de partida: un bosque encantado, el circo y Guatemala, mucho Guatemala”, explica, mientras comentamos que hasta hace poco, no más de una década, lo de Guate no era un tema muy popular que se diga en ese tipo de menesteres. El trabajo de Pauline en esa línea, sin embargo, trascendió viejos conceptos para representar a Guatemala a través del color y no con el clásico tejido típico.

Es más, de los matrimonios inspirados en lo nuestro que me muestra, me llaman la atención sobre todo dos: la icónica (y ampliamente comentada, admirada y replicada) boda con los tecolotes y las rosas de colores, y otra celebrada en Casa Palopó sin recurrir a una sola flor porque a la novia no le gustan.

PARA ORGANIZAR UNA FIESTA ÚNICA Y MEMORABLE, PAULINE LIPPMANN ACONSEJA PENSAR ANTES DE CUALQUIER COSA EN CON CUÁNTA GENTE SE QUIERE REALMENTE COMPARTIR ESE MOMENTO ESPECIAL. ES MEJOR DAR LO MEJOR A 300 PERSONAS, QUE ALGO MENOS BUENO A 500.

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Le pregunto a Pauline de dónde obtiene la inspiración para conceptualizar sus eventos, a fin de cuentas es muy difícil crear algo totalmente nuevo para cada uno. “Yo soy mi propia competencia porque nunca repito y con cada ocasión subo la barra… Me inspiro de cualquier cosa, voy caminando por la calle y se me ocurren cosas”, continúa, pero después reflexiona y riendo me dice, “la verdad es que no tengo ni idea de cómo me inspiro”. Pauline ha catalogado ciertas flores para determinadas ocasiones, algo que le ha dado la experiencia de estos 17 años.

Las gerberas, por ejemplo, aunque si se saben usar sirven para todo, son ideales para celebraciones de niños o informales; los lirios son dulces y románticos, más no deben estar en lugares cerrados (poner un par en casa siempre da un olor muy agradable); el dragón le gusta solo si se usa en solitario; pero la señora de las flores es la rosa, la más elegante, y por lo mismo su favorita para lograr un concepto memorable… “Hay gente que está dispuesta a importar flores de fuera, pero es complicado con el Ministerio de Agricultura, por eso yo intento trabajar con lo que hay aquí. Poco a poco te vas haciendo de proveedores que tienen muy buena calidad”, explica, y a modo de reflexión me dice que es cuestión de valor sentimental, pues de otra manera el gasto se vería como demasiado.

EL DISEÑO DE INTERIORES PARA EVENTOS NO ES MÁS QUE CUESTIÓN DE CREATIVIDAD, PROPORCIÓN Y FUNCIONALIDAD.

En cuanto a este último punto, la leyenda popular dice que Pauline sólo acepta conceptualizar celebraciones en donde no hay límite para gastar; ella asegura que nada más lejos de la realidad. “Hasta ahora no me he topado con un solo cliente que no quiere saber cuánto va a costar su evento, o al menos tener un estimado porque después siempre es un poco más o un poco menos de lo previsto. Esto se trata de celebrar los momentos de la vida, de compartirlos, por eso yo no quiero hacer miles de eventos, quiero hacer pocos pero exitosos”, enfatiza.

Le pregunto entonces si por razones prácticas es más fácil armar una fiesta espectacular en un hotel, a lo cual recibo un rotundo no. “En los hoteles se puede entrar a montar muy tarde porque por lo general tienen evento tras evento, en cambio en un jardín o un espacio privado podemos tomarnos todo el tiempo que sea necesario”. La florista asegura que una boda grande se puede planificar bien con seis meses de antelación, no más porque las novias tienen muy claro lo que les gusta en cierto momento pero con la cantidad de información que se maneja ahora en las redes sociales, después de eso cambian de opinión.

Además, el estrés en más tiempo se hace demasiado. “Me gusta que la novia me enseñe cómo se visualiza ese día, qué la inspira, pues como es lógico, cada una quiere que su matrimonio sea único”, explica, aunque a la vez aclara que, salvo contadas excepciones, ella no hace muestras de arreglos para sus fiestas, que sus clientes deben confiar en ella, lo que presenta son planos generales del lugar, los cuales realiza en conjunto con una diseñadora industrial para que la logística sea cien por ciento viable.

Una de las hazañas más recientes de Pauline es el montaje de una boda, celebrada en la Casa de Té del Zoológico La Aurora, que implementó tecnología de punta a lo largo de la velada, y que, entre otros detalles impresionantes, contó con proyectores de cielos estrellados o bosques de ensueño.

“Si me pongo a ver lo que se está haciendo en otros países, creo que estamos algo atrasados… pero a la vez veo que la escena local se ha revolucionado en los últimos años, y la evolución continuará”, concluye Pauline.

LA CARRERA DE PAULINE COMENZÓ CON UNA CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL CARIÑO, HACE 17 AÑOS, CUANDO DECIDIÓ HACER UNOS ARREGLOS PARA L A OCASIÓN. DE AHÍ SURGIÓ LA OPORTUNIDAD DE DECORAR UN CÓCTEL, Y DEL CÓCTEL SALIERON OTROS RETOS.

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Por Ana Isabel Villela

Fotografía Luis Pedro Gramajo

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