Minimalista y orgánica

enero 10, 2018

El objetivo principal del interiorismo de la Casa Tamarindo, ubicada en las playas del Pacífico, era darle protagonismo a las vistas para traer el exterior hacia dentro. El resultado es un punto intermedio entre lo moderno y lo orgánico.

Basada en el estilo Wabi Sabi, que combina el minimalismo con la calidez de los objetos que provienen de la naturaleza, surge Casa Tamarindo, localizada frente a las playas de Iztapa, en Monterrico. Su diseño arquitectónico estuvo a cargo de Peter Giesemann, y los interiores de Garabato Arquitectura, el joven estudio dirigido por Erick López y Miguel Sagastume que ha adquirido renombre por proyectos como la Casa del Mango en Izabal o los nuevos restaurantes Kloster, entre otros.

Con cuatro búngalos, un área principal que integra la despensa, la cocina, el comedor y la sala desde donde se accede a un segundo nivel, y otra área social exterior con dos salas, comedor y piscina, en la residencia de descanso sobresalen el blanco de sus muros, el travertino de sus pisos y los abundantes detalles orgánicos en madera diseñados y fabricados en exclusiva.

PARA EL MURAL DEL INGRESO Y EL DE LAS GRADAS SE USARON DIFERENTES PIEZAS DE MADERA CON UN DISEÑO ALEATORIO QUE ARMONIZA Y CONECTA LOS DIFERENTES AMBIENTES.

Los espacios son abiertos, luminosos y amplios, con alturas que oscilan entre los tres, cinco y siete metros, y se enlazan unos con otros de forma visual por medio de sus amplios vanos. Además, los jardines con vistas hacia la playa y las áreas verdes se conectan entre sí por medio de huellas flotantes sobre la vegetación.

“Como equipo, Garabato Arquitectura se unió desde el inicio al arquitecto Peter, una colaboración que resultó muy buena. Es ideal pensar en los interiores antes de comenzar con la construcción, porque así todo se conecta y se logra que la casa hable un mismo lenguaje”, explica Erick López, mientras Miguel Sagastume agrega que un aspecto importante en el proyecto fue elevar el nivel de la construcción para obtener vistas hacia el océano desde cualquier punto y recibir de manera más eficiente la brisa.

“El reto era lograr que los ambientes fueran cálidos y expresaran la personalidad de la familia que iba a compartir en ella. Para nosotros, la clave es generar sinergia entre los ambientes y sus usuarios”, dice.

Garabato Arquitectura estableció una paleta de colores ideal para el proyecto antes de realizar la selección de materiales y acabos y solo después definió donde iría cada uno. Eso fue esencial para precisar las tonalidades del mobiliario y los elementos decorativos. Luego, lógicamente, se diseñó el mobiliario ad hoc para integrar la propuesta con la arquitectura, y se fabricaron muebles y piezas únicas con mano de obra de artesanos locales. “Estos elementos juegan el papel más importante porque definen las distintas circulaciones y el estilo de los interiores”, expresa Sagastume.

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EL ESTILO WABI SABI, QUE COMBINA LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DEL MINIMALISMO CON ELEMENTOS ORGÁNICOS, DEFINE EL PROYECTO; ÉSTE FUE EL EJE QUE DIO LA DIRECTRIZ PARA QUE EN LA CASA SE PERCIBIERA UN MISMO LENGUAJE DE DISEÑO INTERIOR EN TODOS LOS AMBIENTES.

La iluminación de la casa también fue diseñada por los jóvenes arquitectos y se implementó a la par de la construcción para que todo tuviera la misma armonía. “Realizar interiores es pensar en cada elemento y detalle, ya que el objetivo es lograr una composición equilibrada que transmita una sensación coherente. Eso fue lo que conseguimos en cada uno de los ambientes”, dice por su parte López.

El propósito del jardín, otro diseño de Garabato, era destacar la arquitectura e integrarse con los distintos ambientes, por eso el concepto basado en capas. “Tenemos áreas planas de grama con algunos volúmenes o montículos de diferentes tipos de vegetación de distintas alturas que van de menos a más. Queríamos que el jardín fuera una extensión de las áreas interiores”, explica López.

Al final, en Casa Tamarindo hay interiores limpios y amplios de estilo minimalista fusionado de manera muy sutil con la calidez de los objetos provenientes de la naturaleza. “Conseguimos un punto intermedio entre lo moderno y lo orgánico a través del equilibrio de los materiales, texturas y elementos de cada ambiente”, concluye Sagastume.

LAS PIEZAS A MEDIDA DE LA CASA SE REALIZARON CON MATERIA PRIMA Y MANO DE OBRA GUATEMALTECA.

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Por Haydée Archila

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