Inspiración nórdica

enero 25, 2018

La firma joven y transgresora del emblemático mundo del diseño escandinavo, Normann Copenhagen, encuentra su centro en el Hygge, un término danés prácticamente sin traducción al castellano que tiene todo que ver con el significado más amplio de la palabra bienestar, y más específicamente al confort ligado al interiorismo.

Con el noble propósito de generar Hygge en cada momento de la vida, la firma fue fundada en 1999 por Poul Madsen y Jan Andersen, dos jóvenes entusiastas del diseño cuya oferta consistía entonces de accesorios y lámparas de pequeñas dimensiones, algo que con el tiempo sin duda fue cambiando y ampliándose de manera significativa.

“Objetos cotidianos que hacen tu vida Hygge… Esa sería la mejor forma de definir a la Normann Copenhagen actual. La casa danesa se ha expandido a prácticamente todo el mundo con la introducción al mercado de su línea de mobiliario”, explica Joan Domínguez, representante de la marca para Latinoamérica, quien estuvo en Guatemala a finales de año para compartir con diseñadores e interioristas locales.

Para entender un poco mejor a Normann, Domínguez dice que aunque sin duda es fiel al sello (sobre todo de calidad) escandinavo, no tiene miedo a crear y marcar tendencia. “Es una marca rompedora, pero apegada a la tradición de diseño y manufactura que define a Dinamarca.

Sus líneas de diseño son rectas y minimalistas aunque rompen con el cliché de la discreción nórdica yendo más allá en formas, materiales y colores”, continúa el representante de la marca para España, Portugal y Latinoamérica, mientras agrega que la idea un poco es estirar el concepto escandinavo y darle un toque más funky. “Nuestra directora de arte entiende el diseño industrial como una extensión del diseño de moda, por eso la casa recurre a un tratamiento del color que la hace única en su categoría”, agrega por su parte Edmund Matheu, Brand Developer para Latino América.

UNA AUTÉNTICA CULTURA DEL MUEBLE ENTIENDE QUE LAS PERSONAS SE VINCULAN CON DETERMINADAS PIEZAS PARA TODA LA VIDA.

Uno de los años más importantes en la expansión global de Normann Copenhagen fue 2012, cuando el recién graduado de la Royal Danish Academy of Fine Arts, Simon Legald, fue invitado a participar en el desarrollo de la colección Folk (candelabros) y más adelante de una de mobiliario que recibió el nombre de Form. “Legald no sólo se quedó en la casa, sino que ahora es director del departamento de diseño.

Más o menos, el 60 por ciento de lo que ofrece Norman es diseñado dentro de la compañía, y el resto por artistas y diseñadores invitados”, continúa Domínguez. Otra particularidad de la casa es que no suele lanzar colecciones según las temporadas, como hace el resto del mundo. “Normann no sigue un calendario, lanza mucho de repente y luego se detiene, tiene su propio ritmo, el año pasado por ejemplo lanzamos 30 referencias nuevas… es un ritmo de diseño muy elevado”, continúa Matheu. Pero quizá lo que diferencia mejor a la firma danesa es que, mientras la mayoría de compañías de diseño escandinavo ahora pertenecen a un fondo de inversiones, los fundadores originales de Normann siguen estando a la cabeza del proyecto. “Ellos están ahí día a día. Es más, de las aproximadas 3 mil propuestas de diseño que recibimos al año, Paul las analiza una a una y toma personalmente la decisión final”, explica.

Casi 20 años después de su inauguración, varias piezas Normann se han convertido en íconos del diseño. “La silla Dust de hecho es parte de la lista de los mil diseños de todos los tiempos. Y la línea de sillas y sillones Era, más de estilo lounge, forma parte de los interiores de varios hoteles y restaurantes europeos y neoyorquinos. También vale mencionar la colección de luminarias Belle…”, complementa Domínguez para ilustrar el alcance de la firma, en este momento presente en más de cien países y con 8 mil showrooms. Sus sillas además están el aeropuerto de Copenhagen.

De acuerdo a la descripción de ambos miembros del equipo Normann, el showroom de la capital danesa, más que una tienda en donde encontrar productos, es un espacio que muestra el espíritu transgresor y poco convencional de la casa. “El espacio gana premios constantemente, es como una galería de arte, un punto de creación de la marca”, dice Matheu, mientras Domínguez agrega que el año pasado, el showroom estuvo vestido en tonos rosas, y ahora viene en amarillos y dorados. “El diseño de la firma es cien por ciento de tradición escandinava, que surge en un primer momento de la austeridad, de la sobriedad, de lo funcional, pero al mismo tiempo quiere darle color a la vida”, continúa haciendo alusión a la cultura danesa, que siempre busca lo simple, útil y práctico. Eso sí, Normann se ha posicionado como una firma accesible, con precios en los rangos medios. Terminamos la entrevista con una pregunta obligada: ¿Cómo se consiguen interiores espectaculares que duren para toda la vida? “En Dinamarca, donde hay una auténtica cultura del mueble, la gente va llenando sus interiores poco a poco y con piezas que realmente valoran”, explica Matheu, refiriéndose a un error muy típico de las sociedades latinoamericanas, que quieren tener todo de una vez. “Con una base de muebles y accesorios neutros se puede después elegir una o un par de piezas únicas, que resalten, y entender que uno se está vinculando con estas para toda la vida, eso es parte de una verdadera cultura del mueble”, concluye Domínguez.

LA FIRMA FUE FUNDADA EN 1999 POR POUL MADSEN Y JAN ANDERSEN, DOS JÓVENES ENTUSIASTAS DEL DISEÑO, QUIENES OFRECÍAN ACCESORIOS Y LÁMPARAS DE PEQUEÑAS DIMENSIONES.

 

Por Ana Isabel Villela

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