Yo soy lo que pinto

febrero 2, 2018

Dicen que todas las personas pueden pintar un cuadro pero muy pocas convertirlo en arte. Hay quienes nacen con el don de transformar algo simple en algo admirable. Para la artista guatemalteca, Ana Marcela, el arte y la pintura son su día a día, y desde hace varios años se ha dedicado a plasmar su manera de ver la vida en lienzos y murales.

“La curiosidad es el propulsor de mi pasión”, dice. A los 16 años, Marcela empezó a tener inquietudes respecto al arte, por lo que comenzó a investigar sobre el trabajo de artistas locales y a experimentar con la escultura, grabados, batik, mosaicos y pintura con crayones de madera. “Las ideas que tengo están siempre en constante transformación, así que para no perderlas empecé a materializarlas a través de mi obra”, agrega, mientras asegura que conocerse y valorarse por quien es ha sido la base para proyectarse en cada lienzo.

Marcela asegura que su estilo es puramente experimental. “Mis lienzos hablan de lo que habita en el cuerpo humano, de lo que sueño y también de las lagunas mentales que me invaden”, dice, y sin duda el cuerpo humano idealizado y no perfeccionado es su principal impulsor. “El movimiento, la inestabilidad, el tiempo y el dolor son gran parte de mi inspiración”, continúa. A la hora de pintar, Marcela no parte de un tema sino de un color y su rutina consiste en tomar fotografías para tener referencias de lo que va plasmar, realizar pruebas de color y dibujo en Photoshop, por supuesto con buena música de fondo y solo después iniciar el proceso creativo.

En 2009, Marcela se graduó de bachiller en dibujo técnico y de construcción, y luego ingresó a la Escuela Superior de Arte de la Universidad de San Carlos para estudiar la Licenciatura en Artes Visuales con especialización en pintura. Desde febrero de este año trabaja en su ejercicio profesional supervisado (EPS) para poder obtener el título de la carrera. La artista ha tomado más de 10 cursos y talleres de grabado y dibujo, acuarela, fabricación e impresión 3D, óleo, escultura, dibujo natural y fotografía en Guatemala y México. “A la vez he tenido la dicha de aprender del trabajo de otros, compartiendo con artistas como Manolo Gallardo, Carlos Capelán, Ernesto Boesche Rizo, Moisés Barrios y Erick Menchú, y las mexicanas Lluvia Lavi y Tehani Farr”, explica esta joven creadora que empezó a exhibir su obra en 2010 a través de distintas muestras colectivas. Marcela ha trabajado como catedrática de figura humana y muralismo y en diversos proyectos de gestión de actividades culturales.

EL ARTE COMUNICA

“Muchas personas creen que la expresión artística se circunscribe solo a las artes plásticas y no es así, el arte es todo aquello que sirve para representar un concepto, un estilo, un personaje real o de ficción o una visión particular, siempre con el trasfondo de poder decir o expresar algo”, dice Marcela. La artista cree que el arte no se resume en exponer y ser aplaudido sino en crear piezas que dejen un mensaje. Uno de los proyectos que la marcó como artista fue el primer mural individual que realizó para Comex sobre los sueños de los niños. “Estaba muy emocionada y asustada, visité varias veces el muro, me sentaba frente a él a pensar y a ver gente pasar”, recuerda, mientras asegura que fue una experiencia totalmente distinta porque tenía a los espectadores respirando en su oído o parados detrás observando lo que hacía y muchos le contaban que se habían salido de su ruta solo para ver el avance del mural. “Los murales son de los proyectos más desafiantes, es una disciplina realmente compleja”, asegura Marcela.

EL PODER DE CREAR

Más recientemente, la artista trabajó un mural alusivo a Nueva York que sirvió como escenario para un concierto que organizó la embajada de Estados Unidos para conmemorar su independencia. “Conocer de otras culturas y viajar es parte fundamental de la vida de los artistas, por eso, este tipo de proyectos me encantan”, enfatiza. Con el paso del tiempo, Marcela se ha dado cuenta de que trabajar con la comunidad es lo que más le gusta, por eso, en sus planes quiere incursionar en la dirección y gestión en proyectos comunitarios. “Hay tantos mundos que visitar y muchos que leer. El poder crear algo que existe en la imaginación es un arte y aventurarse al juego del imaginario involucra lo más profundo del ser humano”, concluye.

 

Por María Fernanda Roca
Fotografía Cortesía de Ana Marcela

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