Buenos vecinos

febrero 19, 2018

La casa, diseñada para una familia de cuatro, busca aprovechar la estructura abierta para integrar las áreas sociales sin que cada espacio pierda su propia identidad.

Los distintos ambientes sociales, exterior e interior y áreas de servicio, pueden convertirse en uno o mantenerse independientes. Esa era una de las premisas innegociables de la arquitectura de esta residencia, ubicada a las afueras de la ciudad y diseñada por el arquitecto Alejandro Paz para una pareja joven con una hija adolescente y un niño pequeño. “Los propietarios buscaban enfatizar la interacción familiar pero a la vez tener espacios que pudieran personalizarse para cada uno de sus integrantes”, explica el arquitecto, quien precisamente describe el trabajo que llevó a cabo Paz Arquitectura como una interpretación de la dinámica y el ambiente de los futuros residentes para responder a un programa de necesidades a través de una arquitectura contemporánea y libre. “Ellos estaban muy abiertos a utilizar distintos tipos de sistemas estructurales, así como colores inherentes a materiales naturales”, agrega.

LA ARQUITECTURA DE LA CASA BUSCA INTEGRAR LOS DISTINTOS AMBIENTES PERO CON MIRAS A QUE CADA UNO CONSERVE SU PERSONALIDAD PROPIA.

Según el reconocido arquitecto, autor, entre otros, de proyectos como Pizza Margherita o El Pinche, la experiencia de la casa debía sentirse coherente entre el interior y el exterior, por eso se usó la composición de la fachada exterior también en las fachadas interiores. “La experiencia interior/exterior se difumina por medio del tratamiento de la volumetría y sus superficies. Es más, al recorrer la residencia, los materiales de la fachada están presentes incluso en los interiores”, explica Paz, mientras enfatiza en que cada material dentro de la vivienda ocupa una superficie distinta, al igual que cada material se ubica en un punto diferente de la fachada, a distintas proporciones y en distintos planos, generando un fraccionamiento claro entre cada uno. “La misma estrategia se usó en el interior, y con la misma materialidad, pero adentro cada uno tiene su propia función: madera para carpintería y como separadora de los espacios, concreto para las áreas de transición, y muros blancos para los ambientes generales”, continúa Paz, quien también diseñó el Centro Cultural de España en zona 1 y la galardonada casa CV, situada en Santa Rosalía, que ha sido publicada en varios medios locales e internacionales. En la residencia destacan principalmente la madera en colores claros, el concreto expuesto en tonalidad gris, vidrio y piedra negra.

En cuanto a funcionalidad, el diseño buscó generar detalles sutiles que también fragmentaran la fluidez del espacio, como jardineras o determinadas piezas de mobiliario, aunque a nivel visual, la integración general es palpable. Además, la arquitectura da una escala acogedora a las áreas de comer y de convivencia en el exterior, y una escala monumental a las áreas de estar y las zonas de transición. “La casa logra generar un sentimiento de refugio para la familia. Es decir, al mismo tiempo que aporta privacidad a los residentes, su tratamiento volumétrico resulta en una obra agradable para el vecindario, algo que para mi es importante. Un proyecto debe resolver las necesidades de sus usuarios y al mismo tiempo generar una relación adecuada con la comunidad en donde se ubica”, concluye Paz.

LOS INTERIORES DE LA CASA, CONTEMPORÁNEOS, LIMPIOS Y EN TONOS QUE HACEN UN GUIÑO A LOS COLORES DE LOS MATERIALES NATURALES PRESENTES EN LA RESIDENCIA, COMPLEMENTAN EL ESTILO ARQUITECTÓNICO DE PAZ ARQUITECTURA.

 

Por Ana Isabel Villela
Fotografía Andrés Asturias

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