Busco una luz

febrero 19, 2018

La nueva Plaza España está brillando gracias al diseño de iluminación del joven arquitecto Christian Antillón, el cual consigue dar el protagonismo a la antigua fuente de Carlos III a través de unos ejes principales de luz que guían al visitante hacia ella.

A Christian Antillón siempre le gustó el buen diseño, o como dicen por ahí, nació con la vena artística. “Recuerdo que desde muy niño, cuando íbamos a casas de amigos de mis papás, a mi me encantaba espiar los espacios, los analizaba…”, dice entre risas el joven arquitecto, con quien nos reunimos en el estudio de CA Arquitectura + Iluminación, en zona 14, para conversar sobre el diseño de iluminación que realizó para la nueva Plaza España. Antillón asegura además que sentía una verdadera atracción por las estructuras, por eso disfrutaba tanto del lego, y cuando salía al jardín, armaba pequeños edificios a base de piedras. “Fui un niño diferente, en vez de hacer deporte, a mi me gustaba la pintura…. En mi familia se respiraba esa sensibilidad, tanto que mi papá ha sido un gran coleccionista de arte”, continúa, mientras agrega que justamente el regalo que más le gustó de la pasada Navidad fue una escultura en resina del artista Manfredo Escobar que le dio un hermano. Para Antillón nunca existió duda alguna de qué quería estudiar. “Aunque tuve la oportunidad de hacer un semestre de intercambio en Texas, y fue enriquecedor porque conocí a personas de muchos lados, viví solo por primera vez, practiqué un segundo idioma y demás, para mi la experiencia de mis años en la Universidad Marroquín fueron los más gratificantes”, dice el arquitecto, quien además tuvo el lujo de hacer sus prácticas en el estudio de Peter Giesemann. Después de graduarse en 2012, trabajó prácticamente un año en la oficina de Alfredo Saravia, sin duda un maestro del que cualquier principiante en el oficio quisiera aprender de primera mano. “Aunque desde un inicio tuve la intención de independizarme, cuando a finales de 2013 me llamaron para diseñar la casa de unos amigos, el plan se adelantó”, dice el arquitecto, quien para entonces también se había interesado en el ramo del diseño de iluminación. “Hice una carta de presentación de mis servicios y la mandé a los papás de mis amigos. Tal vez fue porque ellos vieron que siempre fui aplicado y buen alumno… Lo cierto es que de ahí salieron varios proyectos, incluyendo la remodelación de una casa en La Cañada”.

Pero al año siguiente, en 2014, la oportunidad irresistible de continuar con su formación lo obligó a hacer una pausa en la labor de la recién fundada CA Arquitectura + Iluminación. “Me fui a hacer una maestría en iluminación al Instituto Europeo de Diseño, en Madrid. Fue un gran aprendizaje en todo sentido y una maestría de la vida porque pude ser totalmente autónomo”, recuerda, mientras reflexiona en la importancia que dan las urbes europeas a la iluminación de sus calles, parques y plazas. “Se puede ver al caminar de noche, suena muy lógico pero aquí no se da”, agrega, y luego emite una frase que puede convertirse en un clásico: “De noche, la luz pinta la arquitectura”.

Una vez de regreso en Guatemala, Antillón retomó los proyectos que había dejado, en cuenta la remodelación de la casa en la Cañada, cuyo diseño había evolucionado a algo más elaborado porque el terreno de la vecindad salió a la venta y prácticamente hubo que iniciar desde cero. “Pudimos hacer algo más integral que resultó en una arquitectura de estética moderna tradicional en la que destacan un enfoque funcional, el contacto con la naturaleza y materiales como el concreto expuesto, el ladrillo y la madera”, explica respecto a la residencia de 450 metros cuadrados distribuida en dos niveles. “Me gusta involucrarme en todo, interiores, paisajismo y hasta elección de acabados, esa asesoría completa es atender bien al cliente”. Aunque se considera un arquitecto normal, Antillón dice que él no podría participar en un proyecto sin hacer diseño de iluminación. “Es un complemento innegociable del diseño global. A través de la iluminación puedo resaltar las paredes que quiero, o dar luz o promover sombras, puedo crear atmósferas y generar sensaciones”, explica, quien sin duda recomienda contemplar el rubro desde la fase de planos para obtener cien por ciento de utilidad y funcionalidad. Al final cada espacio es creado para satisfacer ciertas necesidades y la iluminación contribuye (o no) a que éstas se desarrollen y se conforme una propuesta de valor. Además, al contrario del mito, con el diseño de iluminación se puede incluso ahorrar dinero, quizá no al principio pero con seguridad en el largo plazo.

LA FUENTE EN HONOR A CARLOS III, CONCLUIDA EN 1789, ESTUVO POR MÁS DE 100 AÑOS EN LA PLAZA MAYOR, HASTA QUE EN 1895 EL GOBIERNO DE REYNA BARRIOS DECIDIÓ DESMONTARLA DEL SITIO Y GUARDARLA. EN 1933, CON LA AYUDA DEL CLUB ROTARIO, EL PRESIDENTE JORGE UBICO RESTAURA LA FUENTE Y LA TRASLADA A LA PLAZUELA ESPAÑA.

A principios del año pasado, el arquitecto recibió una propuesta por parte de la Comuna Capitalina para hacer el diseño de iluminación de la que se transformaría en La Plaza España. “El plan era convertir la plazuela en una plaza, lo cual significaba para mi producir un diseño seguro, eficiente y de bajo mantenimiento en el que el monumento de Marcos Ibáñez y el italiano Antonio Bernosconi fuera el protagonista. Eso quiere decir que debíamos iluminar la fuente que se mandó a hacer en honor al Rey de España, Carlos III, en 1783, sin alterar ningún elemento histórico- léase la fuente y los 4 faroles antiguos-, así como los nuevos gimnasios al aire libre, jardines y áreas peatonales

Una vez de regreso en Guatemala, Antillón retomó los proyectos que había dejado, en cuenta la remodelación de la casa en la Cañada, cuyo diseño había evolucionado a algo más elaborado porque el terreno de la vecindad salió a la venta y prácticamente hubo que iniciar desde cero. “Pudimos hacer algo más integral que resultó en una arquitectura de estética moderna tradicional en la que destacan un enfoque funcional, el contacto con la naturaleza y materiales como el concreto expuesto, el ladrillo y la madera”, explica respecto a la residencia de 450 metros cuadrados distribuida en dos niveles. “Me gusta involucrarme en todo, interiores, paisajismo y hasta elección de acabados, esa asesoría completa es atender bien al cliente”. Aunque se considera un arquitecto normal, Antillón dice que él no podría participar en un proyecto sin hacer diseño de iluminación. “Es un complemento innegociable del diseño global. A través de la iluminación puedo resaltar las paredes que quiero, o dar luz o promover sombras, puedo crear atmósferas y generar sensaciones”, explica, quien sin duda recomienda contemplar el rubro desde la fase de planos para obtener cien por ciento de utilidad y funcionalidad. Al final cada espacio es creado para satisfacer ciertas necesidades y la iluminación contribuye (o no) a que éstas se desarrollen y se conforme una propuesta de valor. Además, al contrario del mito, con el diseño de iluminación se puede incluso ahorrar dinero, quizá no al principio pero con seguridad en el largo plazo.

A principios del año pasado, el arquitecto recibió una propuesta por parte de la Comuna Capitalina para hacer el diseño de iluminación de la que se transformaría en La Plaza España. “El plan era convertir la plazuela en una plaza, lo cual significaba para mi producir un diseño seguro, eficiente y de bajo mantenimiento en el que el monumento de Marcos Ibáñez y el italiano Antonio Bernosconi fuera el protagonista. Eso quiere decir que debíamos iluminar la fuente que se mandó a hacer en honor al Rey de España, Carlos III, en 1783, sin alterar ningún elemento histórico- léase la fuente y los 4 faroles antiguos-, así como los nuevos gimnasios al aire libre, jardines y áreas peatonales y un grifo de agua”, detalla, advirtiendo que por la naturaleza del proyecto, el reto implicaba promover un ambiente versátil y trabajar con algunas limitantes, incluido el presupuesto. Después del debido estudio y el respectivo programa de diseño, la solución consistió en desarrollar varias capas de luz de acuerdo a prioridades y usos: primero el monumento; segundo, los cuatro faroles; tercero, el chorro de agua a nivel del piso; cuarto, el anillo de oscuridad que permite apreciar y resaltar el monumento; quinto, un anillo de bancas y vegetación que se iluminó a ras del suelo; sexto, los cuatro ejes principales de ingreso a la plaza; y séptimo, el anillo perimetral que colinda con los espacio al aire libre.

“El anillo periférico es el de la circulación principal de la Plaza. En términos de luz, buscamos iluminación general y uniformidad en este espacio”, continúa, mientras recuerda una anécdota muy peculiar del proyecto: dicen que cuando la Plazuela España se trasladó de zona 1 a zona 9 se extravió una estatua ecuestre de Carlos III que se situaba en la cúpula de la fuente y a la fecha no se sabe donde está. Parte del diseño incluía por eso una luz que cambiaba de color a ciertas horas, como haciendo alusión al fantasma del rey. “No logramos encontrar la tubería que da a la cúpula de la fuente, en donde iría la luminaria, y como no podíamos tocar el monumento antiguo, no pudo ser”.

LA PLAZUELA ESPAÑA ORIGINAL ESTABA CONFORMADA POR CUATRO ÁREAS AJARDINADAS, VARIOS BANCOS O BANCAS DE DESCANSO, Y LA FUENTE DE CARLOS III EN EL CENTRO DE LA ROTONDA, COMO PRINCIPAL ATRACCIÓN. EL CONJUNTO DE PIEZAS LLEVA EL MOTIVO O TEMA DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA Y MOMENTOS DE LA HISTORIA DE GUATEMALA.

Para la ejecución del proyecto global se involucró una desarrolladora, una constructora, una paisajista, un restaurador de monumentos, un ingeniero eléctrico y además se sostuvo una serie de reuniones con el equipo de la Municipalidad para satisfacer de la mejor manera las necesidades de la ampliación. “Por mi parte, importamos luminarias estadounidenses, mexicanas y españolas, y otras las encontramos en el mercado local. Hay una distancia importante entre el diseño original y el final, sobre todo por temas de presupuesto, pero se hizo lo posible para conservar el mismo lenguaje”,

explica el arquitecto, y la verdad es que el espacio público tiene innumerables cualidades, por ejemplo, todo es LED, la temperatura de color de las luminarias es de 3 mil K, lo cual significa que dan una luz cálida y congruente con el estilo colonial del monumento central de la plaza, y las tipologías (o postes) son de distintas alturas y ópticas para que la luz se distribuya con eficiencia. Es decir, hay proyectores de alto flujo luminoso y ángulo muy cerrado para la iluminación del monumento, postes de diferentes alturas y ópticas que delimitan los espacios peatonales, barras de empotrar en piso para iluminar la parte trasera de las antiguas bancas en las plazas secundarias y luminarias de empotrar en piso que iluminan los chorros de agua en el anillo principal, entre otros. “Hay 4 reflectores muy potentes que iluminan el monumento y postes altos en el caminamiento peatonal.

El look actual se consiguió a través del color gris, que contrasta con los detalles clásicos. Creo que la iluminación final cumple además una función de seguridad.”, sigue Antillón.

Me llama la atención este último comentario, así que le pregunto a qué se refiere con una función de seguridad. “No había mucha gente en la Plaza el día de la inauguración. No estamos acostumbrados a vivir la ciudad, y menos de noche”, dice, y luego hace hincapié en cuánto necesita la capital que otros monumentos y plazas se iluminen. Como ciudadanos, afirma Antillón, tenemos la obligación de velar por nuestra ciudad. “La Avenida de las Américas, por ejemplo, necesita iluminación, en las noches no hay un alma en la calle. Salir a pasear de noche es un placer, deberíamos poder hacerlo. Uno va a otras ciudades y descubre lo que se disfruta”.

De acuerdo con Antillón, la inauguración de la Plaza España marca un momento histórico para la ciudad porque abre un abanico de posibilidades que a la vez generan trabajo y turismo, bienestar y, sobre todo, seguridad. Como dicen, gente llama gente. “Me gustó trabajar con el equipo multidisciplinario de la Municipalidad, personas muy cumplidas y comprometidas. Ha sido un honor ser parte de un proyecto de esta envergadura. La comunidad sin duda merece más proyectos urbanos como este”, concluye Antillón.

UN PROGRAMA DE ILUMINACIÓN

  1. Monumento
  2. Ejes principales
  3. Anillo principal
  4. Plazas secundarias 5. Anillo secundario 6. Anillo periférico
  5. Áreas de recreo
  6. Áreas verde

 

Por Ana Isabel Villela
Fotografía Julián Castillo

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