El punto de equilibrio

marzo 23, 2018

Poner un pie en esta espectacular casa de descanso, ubicada a orillas de las apacibles playas de Monterrico y diseñada por el galardonado arquitecto Peter Giesemann, es ver cómo el infinito del horizonte se fusiona sutilmente con el mar, el cielo y el agua de su piscina. La sensación de equilibrio invade de inmediato.

La propietaria de la increíble estancia playera de estética minimalista, con aires rústicos, quería desde el inicio un ambiente social abierto, cómodo e integrado y una generosa dosis de transparencia para fusionar casi sin percibirlo el exterior y el interior. “Quería una casa de dos niveles para que el dormitorio principal estuviera en un área más privada, más íntima, y fuera mucho más amplio. Es un espacio mágico, con ventanas hacia el norte y vistas de los volcanes, y hacia el sur con el espectáculo que sólo puede dar el mar…”, explica Norma Rodas, nuestra anfitriona en este recorrido por una auténtica casa de diseño, en donde el trabajo del arquitecto Peter Giesemann promueve el aire cruzado de norte a sur, consiguiendo una casa tan fresca que no necesita aire acondicionado. Más adelante en el proyecto, el arquitecto Humberto Vizcaíno, se encargaría de la selección de los principales acabados de denominada Casa Namasté, un término utilizado en la India para saludar, despedirse o dar las gracias.

“Queríamos total transparencia, por eso las ventanas son de gran magnitud. Otro detalle importante es el cemento alisado, que aporta el toque de frescura y actualidad a los diferentes ambiente. Los espacios exteriores, como pérgolas y balcones, continúan con la esencia del estilo limpio y minimalista que elegimos pero son cien por ciento cómodos”, continúa Rodas, una amante de las antigüedades asiáticas, quien logró un look más sofisticado y ecléctico a través de muebles y accesorios con historia. La madera, presente prácticamente en todas sus formas y tonalidades, es uno de los elementos con mayor protagonismo- fíjese incluso en las máscaras que adornan la pared del comedor exterior.

EN LOS INTERIORES DE LA CASA NAMASTÉ SOBRESALEN LAS LÍNEAS RECTAS Y LIMPIAS EN ACABADOS Y MOBILIARIO.

Construida con una familia de seis en mente y situada específicamente en la aldea El Cebollito, la Casa Namasté fue decorada por los interioristas Juan Carlos Mansilla y Manfer Rodríguez. “Mi sueño era tener una casa estilo sureste asiático moderno, por lo que buscamos una a una cada pieza clave para el proyecto. Tenemos, por ejemplo, puertas de la India, esculturas de Birmania, India y la Isla de Timor en Indonesia, piezas antiguas de origen Chino y accesorios africanos”, continúa Rodas, una empresaria que durante los últimos diez años ha recorrido en repetidas ocasiones el continente asiático en búsqueda de estas piezas irrepetibles. “El blanco es muy importante, es el color principal de la casa, presente en todas las paredes y el piso, así como en la loseta del área de la piscina”, explica la propietaria mientras nos muestra el espectacular mosaico estilo retro, muy años 70, que mandó a traer a Italia para su piscina. La paleta neutra, de hecho, solo se interrumpe, o quizá se perfecciona, con pequeños toques de colores encendidos en cada premisa de la residencia, ya sea el naranja o turquesa de las habitaciones de invitados en el primer nivel, el rojo de las sillas chinas de la sala principal, o el verde de las puertas.

“Tengo detalles muy especiales. Los cocos y los corozos con acabado en pintura automotriz que decoran las paredes de los cuartos de huéspedes se consiguieron en los alrededores de la propiedad, lo mismo que las raíces de mangle que forman la escultura sobre la barra de la cocina”, dice, reiterando que aquellos días de exploración, junto a Manfer y a Juan Carlos, fueron emocionantes y llenos de creatividad. Y es que la residencia de playa está llena de arte, arte que se aprecia en las esculturales escaleras de concreto expuesto, el minimalismo de la cocina, las piezas asiáticas centenarias o las pinturas de Doniel Espinoza. “La casa es un todo que armoniza en conjunto, pero a la vez cada elemento en individual es uno y protagónico. La casa sin duda es un espacio donde uno encuentra el banlance”, concluye.

EL MOSAICO VINTAGE DE LA PISCINA BUSCA DAR UN LOOK AÑOS 70 AL ESPACIO EXTERIOR.

EL EQUIPO

Arq. Peter Giesemann
Ing. Alejandro Rueda
Arq. de diseño Humberto Vizcaino
Supervisor de obra Arq. Juan Pablo Eskenasy

 

Por Ana Isabel Villela

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