El verde es mágico

marzo 23, 2018

Conversamos con Olivier Voisin y Lola Bleynat, los rostros detrás de Terre de Vie, la firma que se ha convertido en una especie de gurú de los jardines verticales. Pero hay tanto más que conocer sobre este dúo dinámico (de extranjeros enamorados de La Antigua) al que la naturaleza unió.

El verano nos da una excusa perfecta para hablar sobre todo lo que sucede al aire libre. Son días para estar afuera y disfrutar. A modo de inspiración, Olivier y Lola nos contaron su historia de vida en exteriores y nos dieron tips para crear nuestros propios espacios bajo el sol. Salgamos.

Ambos son extranjeros, ¿cuál es su origen y cómo terminaron estableciéndose en Guatemala?
O. Soy francés, viví la mayor parte de mi vida en París, en donde hice mis estudios de ingeniero agrónomo con especialización en plantas tropicales. Luego viajé por muchas partes, trabajé fuera, y finalmente regresé a mi país para abrir mi propia firma de paisajismo. No me puedo quejar, me fue muy bien trabajando desde pequeños espacios hasta castillos enormes, y así pasaron otros ocho años, pero en París el bosque tropical no existe… Me cansé de ese ambiente, la naturaleza tropical me estaba llamando, siempre digo que tengo el virus de la naturaleza tropical. Es más, tengo otra especialización en floristería tropical. Un buen día decidí que era hora de salir a perseguir ese sueño y decidí venir a Antigua, una ciudad que conocí durante 14 años antes de establecerme porque mi hermano y su esposa viven aquí. Claro, no es lo mismo venir de vacaciones que abrir una empresa y tener trabajo…
L. Yo soy Argentina, de Buenos Aires, y en realidad vine porque soy restauradora de arte. Primero hice una licenciatura en ciencias políticas, después estudié restauración y conservación de bienes culturares. Por muchos años me dediqué a viajar y vine precisamente para restaurar una piezas, conocí La Antigua y me enamoré… Primero viví dos años en la ciudad pero yo quería calidad de vida, un lugar tranquilo pero cosmopolita. En La Antigua hay una energía especial, siempre está pasando algo, actividades culturales, inspiración, belleza… Y a Olivier lo conocí justamente cuando estaba terminando unas esculturas porque necesitaba un entorno verde para ubicarlas.

¿Y en ese momento deciden asociarse?
L. Más o menos (risas). Hicimos clic desde el primer día, y yo sabía moverme más en Guate, podía aportar eso, manejar mejor la obra, así que nos complementamos muy bien. Hacer un jardín es una obra de arte, es una puesta en escena. Todo lo que sé de paisajismo lo aprendí de Olivier, aunque compruebo una y otra vez que un jardín es una pintura viva que encima va a evolucionar con el tiempo.

¿Cómo ha ido la aventura en estos años desde entonces?
O. Pues ya tenemos el privilegio de vivir de nuestro trabajo. Tenemos mucho amor a lo que hacemos, aunque al ser dos artistas a veces se hace difícil no poner todas nuestras energías en el proceso creativo, pero hemos podido entender que es un negocio y que si no es rentable no podemos crear. Lola suele estar más con los pies sobre la tierra, aunque muchas veces dejamos que nos gane la pasión…. Creo que cuando se trata de creatividad, como pasa con la buena reputación que tienen los franceses en torno a la cocina, hay que demostrar que uno tiene talento trabajando duro.

“LO IDEAL ES QUE EL DISEÑO VERDE SE INTEGRE DESDE EL DÍA UNO PORQUE DESPUÉS ES MÁS DIFÍCIL VOLVER A ÉL. EN LAS CIUDADES CADA VEZ HAY MÁS CEMENTO, Y MENOS NATURALEZA”, LOLA B

¿Qué tipo de proyectos son la especialidad de Terre de Vie?
L. Hemos hecho muchas casas particulares, pero en realidad podemos poner verde cualquier parte. Nuestro fuerte inició siendo los jardines verticales, pero hacemos prácticamente cualquier tipo de paisajismo.
O. Uno de nuestros primeros proyectos fue Casa Ecco, y eso nos dio gran exposición. Estamos muy agradecidos con la arquitecta Patty Arenas porque nos puso en escena, justo cuando no sabíamos si quiera cuánto podía costar una hora de mano de obra o un metro cúbico de tierra. Para nosotros fue un master acelerado y un desafío enorme por la manera en que se construyó la casa, con bastantes terrazas (armadas con madera reciclada). Hubo varios retos vitales en temas como contención, el túnel de vientos que se forma, el ripio que quedó después de la construcción y el hecho de que en La Reunión llueve seis meses al año. Afortunadamente logramos un huerto muy original, con mucho diseño, en el que incluso usamos acero tipo corten, tan usado en Francia, solo que tuvimos que fabricarlo localmente de manera artesanal.

¿Qué vino después? ¿Qué otros proyectos han sido un parte aguas para ustedes?
O. Sin duda el paisajismo de Naranjo Mall, pues fue un proyecto enorme. Para que te hagas una idea, solo de tierra llevamos 52 camiones… Hicimos un gran jardín contemporáneo a base de gramíneas, que están tan de moda y son de bajo mantenimiento.
L. Y luego están los muros verdes de Rambla 10 y Rebecana de Oakland Mall, y Nokiate, otro concepto muy contemporáneo, muy moderno, en el que utilizamos plantas como el Papiros, las Orejas de Elefante negras y chipes.

¿Cómo es el trabajo característico de Terre de Vie?
L. Nos gusta recrear la belleza, la exuberancia, que vemos aquí, las palmas, un bosque de chipes… Trabajamos con diferentes matices de verdes, con texturas, y no necesariamente con muchas flores.
O. Para nosotros es muy importante jugar con volúmenes, con contrastes de colores. La verdad es que no es cierto que en Guatemala todo se da, creo que por eso aquí se usan siempre las mismas plantitas, nosotros tratamos de hacerlo diferente. Pero al final, es verdad que el cliente manda, y a veces es difícil introducir ideas y conceptos nuevos, que la gente se abra a una paleta vegetal distinta. Ahora incluso tenemos un vivero propio para abastecer nuestros proyectos.

Volvamos a los muros verdes, a la gente le encantan pero los encuentran difíciles de armar y sobre todo de mantener…
O. Aprendí a hacerlos de la mano del mismísimo Patrick Blanc en París (a quien vale la pena googlearlo). Utilizamos su técnica porque en realidad hay varias, es decir, cien por ciento hidropónicos. Al no haber tierra, la estructura es liviana, es más fácil controlar el riego y cubrir superficies mucho más amplias. En cuanto a las plantas que usamos, depende de si el muro es exterior o interior, si hay sombra, media sombra o sol, y del estilo que necesitamos, salvaje, natural o más sofisticado.
L. A nosotros nos gusta que luzcan lo más naturales posibles, pero podemos hacer gran variedad de diseños. Las paredes son como una alfombra vertical. Un muro verde es sin duda una pintura viva. En cuanto a especies favoritas, utilizamos las peperomias en todas sus variedades como nuestra columna vertebral, pues todas se adaptan muy bien al muro.

LOS JARDINES VERTICALES ABSORBEN EL ESMOG, ATRAPAN EL POLVO Y MANTIENEN LOS ESPACIOS MÁS FRESCOS.

¿Por qué es tan difícil mantenerlos una vez terminados?
L. No es difícil, pero si tiene su ciencia. El porcentaje de las plantas que se mueren es bajísimo, aunque siempre hay que reemplazar más de alguna. Para nosotros es vital quedarnos con el mantenimiento de los muros. Un jardín, incluso un vertical, tiene sus etapas, necesita poda y fertilización Un muro verde es una pintura viva, además trae innumerables beneficios, entre ellos, genera oxígeno, atrapa polvo, reduce la contaminación sonora y hasta 5 grados la temperatura interior de un edificio y no atrae insectos. Una pared verde puede servir incluso para cubrir la vista entre dos casas o dos edificios…

¿Y un huerto? Ahora todo el mundo quiere tener un huerto orgánico en casa.
O. Nada mejor que el placer de comerse lo que uno mismo sembró después de verlo crecer, y si se trabaja de manera orgánica, mucho mejor. Además se pueden sembrar variedades de verduras que ya no se encuentran en el mercado porque no eran comercialmente viables. Sabemos por ejemplo que existen más de 500 variedades de tomate, incluyendo los que se conocen como tomates vintage o tomates negros, y lo mismo con las zanahorias. Y hacer un huerto es bastante sencillo, necesita sol, fertilización y control de plagas. Los fertilizantes no son tanto el problema, sino los pesticidas. Claro, en estos dìas con los composts o los lombricomposts se puede hacer muchas cosas de manera responsable.
L. Ahora, tampoco podemos obviar que un huero tiene sus complicaciones. Es muy probable que después de una cena con amigos quede vacío o que no sea suficiente para alimentar a una familia completa. Es muy romántica la idea, pero en la mayoría de casos después de cosechar toca resembrar todo. Igual, nos encantan. Para mi cada escuela debería de tener su propio huerto, mucha comida viene de la tierra, y los niños deben aprender a proteger la naturaleza. La naturaleza es vida.

 

Por Ana Isabel Villela

You Might Also Like

No Comments

Leave a Reply