Lejos del mundanal ruido

abril 20, 2018

Apartada de todo y de todos, y ubicada en un paisaje incomparable del club de golf de La Reunión, esta casa moderna y abierta, diseñada por el arquitecto Leonel Castellanos, se integra sutilmente a las faldas del volcán de fuego para generar una experiencia única e irrepetible, lejos de todo lo que distrae la paz.

“Los propietarios tenían muy claro desde un inicio que querían una arquitectura abierta al paisaje y mucho espacio para recibir a sus amigos, la mayoría de ellos extranjeros, por lo que era importante que tuvieran una experiencia única durante su estadía”, explica Leonel Castellanos, el arquitecto antigüeño, egresado de la Universidad de San Carlos en 1993, creador de esta escultural residencia, mágica e inigualable. Con diez dormitorios, incluidas las dos habitaciones de la pequeña casa de huéspedes que se sitúa a la par de la estancia principal, el primer reto para el arquitecto fue lograr un diseño que integrara la construcción a un terreno quebrado en las faldas del volcán de fuego. “Teníamos una pendiente bien pronunciada en la que hubo que hacer un monumental corte de terreno y nivelar. Modificamos el terreno para aprovecharlo al máximo, árboles de seis metros quedaron enterrados y ahora parecen de tres… Se nos fueron casi seis meses en hacer un muro de piedra, del año y medio que duró el proyecto… Pero eso nos permitió a la vez producir un diseño en el que los vehículos no tienen protagonismo, no se ven porque quedan en una especie de sótano ”, continúa Castellanos, quien obtuvo una maestría en Arquitectura y Urbanismo por la Universidad Católica de Louvain, en Bélgica, después de graduarse.

Según Castellanos, la arquitectura se puede describir como contemporánea de integración, moderna y actual. Tras dos muros llorones de doble altura y tres puertas de ingreso, un área de vestíbulo recibe al visitante con un golpe de atención traducido en la impresionante triple altura del área social, un espacio de 8 por 18 metros cuadrados que alberga cocina abierta, sala y comedor principal. “Para hacer este tipo de edificación era importante apoyarnos en un experto en arquitectura estructural, un ingeniero que nos recomendó un sistema de construcción mixto, con concreto y block y una estructura de madera con fundición de concreto”, explica Castellanos, quien utilizó en los pisos la misma madera de la construcción, y así consiguió su encantadora apariencia rústica. Sin embargo, lo que más llama la atención de la residencia es la generosidad en sus dimensiones interiores y exteriores, y la increíble dosis de transparencia y luminosidad, elementos sin equanón de una arquitectura de primer mundo que no hubieran sido posibles sin los dos lotes de un cuarto de manzana que mide la propiedad.

KUXTAL SIGNIFICA UN LUGAR LLENO DE VIDA O UN LUGAR PARA RELAJARSE EN IDIOMA MAYA.

Castellanos, cuya maestría interuniversitaria también le dio la oportunidad de estudiar en Dunquerque y París, Francia, a través de su firma, Atelier, asegura que cualquier arquitectura debe generar una experiencia, algo que sin duda logra esta casa con sus impresionantes muros grises de (bloques de) concreto expuesto que enmarcan el área social, el top de la barra de siete metros de largo de la cocina, o el impresionante chandelier del comedor principal, que sienta a 16 comensales. “Los interiores de la estancia sin duda complementan el diseño arquitectónico. El mobiliario es italiano, de la firma Poliform y se integra de manera muy efectiva con los ambientes”, afirma. Cada dormitorio, por otra parte, es único, aunque todos tienen ventanas de piso a techo e imponentes vistas hacia los volcanes. Cada habitación luce además la obra de un artista guatemalteco como Arturo Monroy, Valenz o Cristina Fernández Klose. “La sensación es de total comodidad dentro de un ambiente pulcro y sofisticado”, dice. El color que sobresale es el blanco, y la textura, la madera que está presente en todos los espacios.

EL DISEÑO CONSIGUE QUE LOS VEHÍCULOS NO TENGAN PROTAGONISMO, AL CONTRARIO, NO SE VEN PORQUE QUEDAN EN UNA ESPECIE DE SÓTANO DELINEADO POR LA PENDIENTE QUE ATRAVIESA LA PROPIEDAD.

“Como accesorios de decoración vale mencionar los cojines gigantes fabricados a base de güipiles históricos”, continúa, mientras agrega que puso mucho énfasis en el diseño de iluminación, tanto que mientras duró la construcción iba de noche a hacer pruebas de luz.

Bajo la premisa de lograr entretener a un buen número de invitados a la vez y en un solo entorno, la casa ofrece espacios exteriores igual de completos. “Alrededor de la piscina tenemos un área de churrasquera con su propio comedor y sala de estar, zona de hamacas para hacer la siesta, fuente y jacuzzi sin fin integrado a la piscina”, concluye el arquitecto, quien ahora está desarrollando el plan maestro del campus de la Universidad Mariano Gálvez en Jocotenango, justo a la par de la finca Filadelfia. Para nosotros ha sido inspirador conocer el proyecto y el trabajo de Castellanos, una auténtica muestra de la sinergia que debe existir entre entorno y arquitectura. Nos vamos de este santuario donde el único ruido es la naturaleza y volvemos al ruido del mundo.

CON EL PASO DEL TIEMPO LOS PROPIETARIOS AGREGARON AL ESPACIO EXTERIOR UN DECK CON DISEÑO DE ILUMINACIÓN DE LA ARQUITECTA KHARLA CASTAÑEDA.

Por Ana Isabel Villela

Fotografía de Al Argueta.

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