Explosiones de color de Gina Figueroa

mayo 18, 2018

La obra en técnica mixta, o fotografía intervenida sobre lienzo, de Gina Figueroa está revolucionando galerías y colecciones privadas aquí y en el resto del mundo. Entrevistamos a la artista para conocer su trayectoria y encontrar a la persona detrás del genio.


A los diez años, Gina Figuera ganó un concurso que organizaron en su colegio por el mes patrio. Eso cambió su vida para siempre. “Estaba en sexto grado. Hice unos volcanes y un quetzal volando al frente… En ese momento supe lo que quería hacer, pintar siempre…”, dice la indiscutible artista del momento, cuya exposición de verano en el Museo Ixchel batió récord de asistencia. Gina creció en una familia con gran sensibilidad al arte, pero de alguna manera poco anuente a considerarlo como un medio para ganarse la vida. “Estaba rodeada de profesionales, de doctores por un lado, y de empresarios por el otro, así que dedicarse por completo al arte parecía algo riesgoso”, agrega.

A los 12 años, Figueroa expuso por primera vez dentro de una muestra colectiva, organizada por su entonces maestro Roberto Ríos, en el Inguat. “Expusimos todos los alumnos, para mi fue importante porque confirmé mi vocación”, continúa. Sin embargo, llegado el momento de entrar a la universidad, la creadora optó por la carrera de Diseño Gráfico, un happy medium entre lo que ella soñaba y lo más conveniente. “Solo pude estudiar dos años porque, por cosas de la vida, tuve que empezar a trabajar formalmente. Desde ese momento hasta 2014 me dediqué a las bienes raíces, a pesar de que jamás dejé de pintar”.

Figueroa cuenta que su abuela tenía un local en el Hotel Camino Real en el que vendía sus cuadros. “Pintaba en acuarela y plumilla, sobre todo los paisajes locales que tanto gustan a los turistas”, cuenta divertida, consciente de que, según ella, en ese momento aún no había encontrado un estilo propio. De esa cuenta se preocupó por recibir clases de maestros que pudieran guiarla hacia la libertad de creación que tanto buscaba. Ingresó a cuanto curso libre pudo, incluyendo un diplomado de 4 meses en el Art Institute de Fort Lauderdale. “Tomé clases con maestros serios, como Luis Fernando Mayorga, de quien realmente aprendí el realismo; o con Samuel Escobar, que creo me enseñó en un año lo que da la Escuela Nacional de Artes Plásticas en cuatro y me motivó mucho para que encontrara un sello personal”.

Para 2014, Figueroa se había hecho un lugar como artista abstracta en la escena local y aunque todavía no vivía exclusivamente del arte, el sueño empezaba a tomar forma. “Me aburrí del abstracto, esa es la verdad, y me metí de lleno en los rostros, empecé a hacer retratos con un giro moderno”, continúa a modo anecdótico. La artista subía su nueva obra a las redes sociales sin imaginar que así la iba a encontrar el artista Matt Dillon, y gracias a él, Rachel Wilkins, la CEO y fundadora de Conception Arts, LLC, una compañía neoyorkina que participa en eventos alrededor de Estados Unidos y Europa para apoyar el arte de grupos minoritarios, entre ellos mujeres. “Cuando él me siguió, muchas galerías empezaron a seguirme. Es un amante del arte, incluso pinta, y le encantaron mis retratos, tanto que quería uno suyo…”, cuenta la creadora con emoción. “Gracias a Conceptual Arts expuse en 2016 en Wynwood, de Miami, y en Soho de Nueva York… Por supuesto invité a Dillon a acompañarme, y aunque me contestó que no podía porque estaba filmando una película en Hawai, envió a una representante que efectivamente compró la obra”.

“NACÍ CON EL ARTE EN LO MÁS PROFUNDO DE MI SER, ES MI MISIÓN UNIVERSAL. MI OBRA TIENDE UN PUENTE PERMANENTE ENTRE MI ESENCIA Y EL RESTO DEL MUNDO PORQUE MI ATMÓSFERA INTERIOR SUFRE LOS MISMOS CAMBIOS CLIMÁTICOS QUE EL PLANETA”, GINA FIGUEROA

Sin embargo, 2017 tenía reservado para la artista más de una sorpresa, y a primera vista no muy positivas. “Empecé con un dolor en el estómago que no me dejaba caminar, todos mis exámenes salían normales. Al final los médicos dispusieron abrir y resultó que tenía adherencias, algo que no aparece en ningún examen. Había pasado cuatro meses en esas y con un dolor importante en la mano”, recuerda Figueroa, quien resultó con una tendinitis de Quervain, una condición que si no se trata se infecta. Una segunda operación fue entonces indispensable. “Sufrí un importante revés porque mi mano es mi instrumento de trabajo. Fue dura la recuperación… lo positivo fue que entre una y otra intervención tuve el tiempo suficiente para estudiar y descubrir una nueva técnica para seguir ampliando mi arte… Es decir, de enero a septiembre estudié, y en octubre me dispuse a trabajar de nuevo en serio”, dice.

Después de un par de meses de prueba y error y más de 500 fotografías tomadas, Figueroa encontró lo que quería. “Describo mi técnica como mixta, pues se trata de fotografía intervenida sobre lienzo… Una mañana de noviembre dispuse subir a Facebook diez de estas nuevas obras, serían las nueve de la mañana, a las once ya me habían hablado del Museo Ixchel, y dos horas después de Arte en Mayo, y un rato más tarde de Juannio…”, recuerda la creadora, a quien sus curadores definen como Artista post-conceptual especializada en Arte Sistémico. La sugerencia de la directora del Museo Ixchel fue armar una expo de una vez en enero, sin embargo, falleció el abuelo de Figueroa, una figura muy importante para ella, así que decidió retrasar todo hasta mediados de marzo. “Mis piezas son únicas, y eso es algo que el público aprecia muchísimo. No hay una obra igual a otra… Mi abuelo siempre decía que después de algo duro viene algo hermoso, y tenía toda la razón”, dice, mientras enfatiza en lo satisfecha que se siente después de una acogida tan especial por parte de expertos y aficionados. Desde entonces, las invitaciones no se detienen y los viajes no dejan de programarse. Figueroa tiene una agenda muy apretada para lo que queda del año. “Me voy a Costa Rica el 31 de mayo a exponer en la Galería Nacional invitada por la directora, Elizabeth Barquero. La muestra estará abierta un mes. Y el 21 de junio es la inauguración de mi exposición individual en Mesón Panza Verde, La Antigua, que estará abierta al público 3 semanas”, explica. Pero hay más, mucho más. Figueroa ha sido invitada a formar parte de la colección de la galería privada de la familia Morgan, la más grande e importante de Panamá, ubicada en la famosa Torre MMG. Eso significa que sus creaciones compartirán espacio con Picassos, uno de sus artistas favoritos, y otros muchos creadores de relevancia histórica. Luego a finales de octubre tendrá otra muestra en Panamá, específicamente en la galería Tántalo, que estará abierta hasta el 28 de noviembre. “Finalmente, el 24 de octubre vuelo a Bogotá para formar parte de BARCU, la Feria internacional de Arte más importante de Colombia. Es un año vital para mi, he tenido el privilegio y el honor de ser reconocida en el mercado internacional, así que quiero estar a la altura”, concluye, quien este año también estará participando de Junkabal, aquí en Guatemala, y del Art Basel de Miami y Scope de Nueva York. Art Basel Suiza la espera en 2019.

Por Ana Isabel Villela
Retrato de Jennifer Guerra de Gamez

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