Jerusalén Inmortal

mayo 18, 2018

Un recorrido por una ciudad tan mágica como disputada, se convierte en una necesidad para el viajero curioso que desea experimentar esa convergencia de culturas y religiones que, atrapadas en un mismo lugar, buscan sobresalir mientras defienden sus propias creencias y costumbres.


Así fue como me recibió Jerusalén, el epicentro del judaísmo, cristianismo y el islam hace un par de semanas cuando tuve la oportunidad de poner pie en la Tierra Santa. Como una pasarela de modas, vi caminar por las estrechas calles a cada personaje luciendo una barba al estilo judío con un kipá extravagante, una sotana de sacerdote católico o bien un hiyab musulmán. Pero el desfile no solo era protagonizado por las personas. Cada esquina de la Ciudad Vieja de Jerusalén es una obra artística, histórica o religiosa. Sin embargo, hay tres sitios que desbordan sensaciones inexplicables.

El dorado que roba suspiros

En la clásica postal de Jerusalén no puede faltar la Cúpula de la Roca. Este lugar de culto islámico (que no es considerado una mezquita) fue construido sobre el antiguo Templo de Jerusalén judío y se erige orgullosa y elegantemente sobre la Ciudad Vieja. Como la primera vez que se ve la Basílica de San Pedro en el Vaticano o el Anfiteatro Flavio en Roma, la Cúpula de la Roca deleita la vista y emociona al turista.

TODOS LOS EDIFICIOS DE LA CIUDAD (CON 900.000 HABITANTES), ESTÁN CUBIERTOS DE PIEDRA CALIZA, MELEK EN HEBREO.

La cúpula dorada llama la atención ya que se asienta en medio de un paisaje muy desértico y muy café debido a que todos los edificios de la ciudad, por orden municipal, están cubiertos de piedra caliza (melek, en hebreo). Así, la ciudad se disfraza de beige y mantiene su estilo antiguo.

Un elemento dorado de tal magnitud como la cúpula es una muestra de poder, adoración y riqueza; es Jerusalén en su máximo esplendor. Los musulmanes creen que el Profeta Mahoma ascendió a los cielos desde ese lugar, que también es llamado El Domo.

LA CÚPULA DE LA ROCA SE ERIGE ORGULLOSA Y ELEGANTEMENTE SOBRE LA CIUDAD VIEJA.

Contemplar este templo siempre es un festival de suspiros, sin importar qué religión profese quien la admira. ¡Es espectacular! Los fotógrafos enloquecen con aquel paisaje visto desde la Ciudad Nueva, aquel Jerusalén fuera de los muros que sostienen la metrópoli por donde caminó Jesucristo.

Distinto a los musulmanes, la tradición judía cree que desde esa primera piedra se construyó el mundo. Allí supuestamente fue erigido el Sanctasanctórum, la parte más sagrada del templo de Jerusalén. Pero ellos no pueden subir porque hoy por hoy, toda la terraza está bajo el dominio del Islam y he ahí la razón del siguiente sitio.

Un muro de intensa experiencia religiosa

Una potente sensación de fe. Oraciones conmovedoras y plegarias llenas de esperanza. Frustración y dolores históricos. Todo eso se vive en el Muro de los Lamentos.

Conocido también como el Western Wall o Kotel, esta enorme pared de piedra caliza es, quizás, la muralla antigua más aclamada del mundo. Para la fe judía es trascendental y es más que una colección de rocas apiladas. Sus creencias los han convencido de que el Muro actual es lo que ha quedado del último templo construido por el Rey Salomón. Atribuido por los fieles a una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría en pie al menos una parte del sagrado templo como símbolo de su alianza con el pueblo judío, todos los días a cada hora hay al menos una persona haciendo oración en este lugar.

LOS JUDÍOS SUELEN ORAR FRENTE AL MURO, BESARLO E INCRUSTAR EN LAS ROCAS SUS PETICIONES ESCRITAS EN UN TROZO DE PAPEL.

Experimenté ese sentimiento cuando lo visité. A simple vista, es un muro y nada más. Pero para vivir la experiencia completa me puse mi kipá (es obligatorio usarlo en el Muro) escribí mi plegaria y la incrusté entre las rocas, como suele dictar la tradición. Ese momento no puede ser descrito en palabras, hay que vivirlo.

Misterio y penumbra que deleita

Finalmente, la iglesia del Santo Sepulcro recoge a cientos de visitantes y fieles para otra experiencia única y, claro, mágica. Si bien es cierto que, contrario a la Cúpula de la Roca, esta pasa un poco desapercibida dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, es el sitio cristiano de mayor devoción. Por fuera, es un tanto austera y cohibida, pero el interior está cargado de historia, fe y sensaciones únicas.

Construido por los templarios del siglo X, el Santo Sepulcro representa el origen del cristianismo hace 2,000 años. Para el cristiano es un lugar de oración intensa y transformación piadosa. Para el no creyente, también, ya que es imposible no sentir aunque sea un escalofrío al vagar por tal lugar.

EL SANTO SEPULCRO ES UNA DE LAS CUNAS DEL CRISTIANISMO. POR FUERA Y POR DENTRO PRODUCE UNA SENSACIÓN DIFÍCIL DE DESCRIBIR TANTO PARA LOS FIELES COMO PARA LOS NO CREYENTES.

Dentro de la gran Basílica está el “Gólgota” y la “Tumba”. Los cristianos aseguran que es el punto exacto donde se produjo la Crucifixión, sepultura y resurrección de Jesucristo. Forrada de piedra caliza y con cúpulas de un azul con tonos de gris, el lugar es un espectáculo por fuera y por dentro.

Rico en historia y religión, en el ambiente se respira un aire de misterio, tristeza, esperanza, miedo y alegría; una mezcla muy extraña de sensaciones. Los cantos de los Monjes Franciscanos interrumpen el silencio, así como los murmullos de las personas que deambulan de esquina a esquina, grabando cada detalle que pueden capturar sus ojos. La luz de las miles de velas y el incienso de los Ortodoxos crean esa atmósfera única de misterio.

Por Juan Diego Godoy

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