Las Besukonas y la vuelta al mundo de Ivonne Torres

junio 15, 2018

Cuando la artista mexicana, Ivonne Torres, aterrizó en Guatemala para exponer sus colecciones, cayó en cuenta que, si bien siempre había soñado con recorrer el mundo con su arte bajo el brazo, nunca había imaginado que el éxito le llegaría de esa manera.

El premio Galileo Galilei, que conmemora la trayectoria artística, le fue otorgado en Pisa, Italia, en 2017 y hoy yace orgulloso en una de las estanterías de su casa en Miami, Florida. A su lado también se pueden observar algunas imágenes que inmortalizan su participación en diversas exposiciones artísticas de renombre mundial, como la Biennale di Milano 2017 (Milán, Italia), la Tokio Art Fair 2017 (Shibuya Hikarie, Tokio), el World Art Dubai 2015 (Dubai, UAE) y Dos Mundos Priorite Art 2015 (Madrid España). Ivonne Torres, sin duda, ha recorrido el mundo exponiendo arte y ha creado emociones, robado suspiros y cruzado fronteras.

“Todo comenzó hace unos quince años cuando empecé a pintar y a especializarme en técnicas artísticas en Miami”, dice la artista mientras se acomoda en el sillón de la sala, que da con la misma pared de la que cuelga una obra de su colección “Gratitud”. Sin dejar de sonreír, relata cómo fueron sus inicios en el arte y la evolución que ha tenido en esta industria.

“UN BESO PUEDE CAMBIAR AL MUNDO”, ES EL SLOGAN DE LA COLECCIÓN MÁS APLAUDIDA DE LA ARTISTA: BESUKONAS.

“Antes pintaba en acrílico, con formato pequeño. La mayoría de artistas comenzamos así, pintando en pequeños espacios, con pinceladas tímidas. Es cuestión de ir confiando en tu talento para experimentar y pintar en grande”, sugiere Torres quien ahora se dedica a pintar obras en lienzos mucho más grandes, de 60×100 pulgadas y cuya técnica ha variado en múltiples ocasiones. Actualmente, Torres define su estilo como arte contemporáneo abstracto expresionista.

Aunque pintores de renombre como Varela Guillot, Joan Miró y Frida Kahlo figuran en su listado de artistas favoritos, Ivonne Torres jamás olvidará los consejos que le dio su querido amigo y maestro, René Portillo. El artista plástico y escultor fue “una de las primeras personas que creyó en mi y en mi carrera”, dice la mexicana. “Me recomendó que nunca frenara mis ideas y que confiara en mis sentimientos. Él me enseñó a ser espontánea en el arte”. Y así, aferrada a los consejos de su amigo, la carrera de la artista fue tomando forma hasta alcanzar el éxito de una manera inesperada.

EL ÉXITO EN UN BESO

Ni Torres ni el retrato abstracto de una mujer con unos labios rojos y gigantes, imaginaban que ese seria el inicio de un viaje que los llevaría a recorrer todo el mundo, desde su tierra mexicana hasta lugares como Mónaco y Japón. “Un beso puede cambiar al mundo”, es el slogan de la colección más aplaudida de la artista: Besukonas. Torres hace una mueca, entre tímida y pícara, antes de hablar de esas obras de estilo art pop, cuyos elementos excéntricos y juguetones han recorrido galerías y países. “Ellas representan la variedad de etnias culturales en el mundo y el punto focal es el labio, que representa el afecto y la personalidad fuerte de toda mujer. Sin embargo hay otro detalle muy importante en estas obras y son los ojos. Cada uno representa la transparencia de una personalidad única y femenina. Pero en resumen, cada Besukona también es lo que el espectador quiera interpretar, ya sea que le recuerde a una persona o experiencia vivida”.

La inspiración por las Besukonas llegó de la manera más imprevista. La artista cuenta que un día, mientras vagaba por la fábrica de ropa que tenía su madre, quedó impresionada por cómo las tejedoras trazaban siluetas. “Pensé que era algo complejo y decidí intentarlo. Comencé entonces a mezclar rostros pero combinando una técnica realista con la abstracta y allí inició todo”. Desde el taller de su madre, las obras han recorrido varios kilómetros, llegando incluso hasta Japón. “Allí tuve una experiencia muy linda hace unos años, cuando levé a las Besukonas sin imaginarme qué reacción provocarían. Me llamó la atención que la gente se sonrojaba al ver lo labios coquetones; se reían como niños porque disfrutaban del atrevimiento del beso. Aunque seamos de diferentes culturas, allí aprendí que estamos unidos en el lenguaje del arte, la pintura y la música”, sugiere Torres.

DIOS, MARIPOSAS Y OTRAS COLECCIONES

Sin embargo, las Besukonas no han sido la única colección que Torres ha exhibido. “Gratitud” es el nombre que recibe otra de sus creaciones que dedica a Dios. “En ella agradezco al ser supremo por todos los elementos naturales que Él ha creado, como el agua, la luz y la vegetación”. Fue esta colección la que la llevó a Dubai en 2015 a exponer en el “World Art Dubai”. “Creo que a Dubai no se me hubiera permitido llevar a mis Besukonas, por su tipo de cultura. Sin embargo cuando expuse Gratitud, presencié cómo a las personas les encantó por el tipo de formato”.

SU MÁS RECIENTE COLECCIÓN SE LLAMA “TRANSICIÓN” Y REFLEJA LA TRANSFORMACIÓN DE UNA MARIPOSA. “LA MARIPOSA REPRESENTA INNOVACIÓN, CAMBIO, RETO Y MOVIMIENTO, PERO SOBRE TODO, TRASCENDENCIA”, DICE.

Su más reciente colección se llama “Transición” y refleja la transformación de una mariposa en todas sus fases. “La mariposa representa innovación, cambio, reto y movimiento pero sobre todo la trascendencia. Quiero seguir creando colecciones nuevas y aprendiendo cada día más técnicas para perfeccionarme como artista”. Ésta serie de obras será expuesta en septiembre en la Ciudad de México y luego en Corea del Sur. Pero antes de estos viajes, Torres pisará suelo italiano para recibir un premio y tomar un curso de Museología en Florencia. La artista se despide con un beso y luego, viendo un cuadro de su Besukona favorita, vuelve a sonreír. “Los artistas sentimos que tenemos un hijo en cada obra que hacemos. Cada una es una parte de ti, es memorable e importante y te encariñas con ella. Es lo más sincero que te puedo decir”, añade.

Por Juan Diego Godoy

Fotografías: Juan Diego Godoy

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