Es época de siembras

julio 17, 2018

En HABITART celebramos los meses de lluvia porque son tiempo propicio para sembrar, uno de nuestros pasatiempos favoritos. La mayoría de las plantas recién sembradas necesitan riego diario mientras se establecen y en un buen invierno de Guatemala este trabajo está hecho. Entrevistamos a la arquitecta del paisaje, Ana Lucía Castañeda, para pedirle algunos consejos útiles y de paso conocer su trabajo más reciente, sin duda una gran fuente de inspiración.


“El agua de lluvia es mucho mejor para las plantas que la que sale del grifo porque no tiene cloro ni minerales acumulados. Es más, cuando cae profunda y uniforme libera la tierra de esas impurezas”, explica Ana Lucía Castañeda, una de las paisajistas jóvenes más reconocidas del momento, creadora de proyectos tan ambiciosos como la renovación del parque La Cañada. La arquitecta insiste, sin embargo, que a la vez hay que tomar ciertas precauciones, demasiada lluvia puede erosionar la tierra y con ello impedir que la plantas progresen. “El drenaje debe ser amplio y apropiado para recibir la cantidad de agua que cae en invierno, pues si ésta se estanca todo se pudre”.

En cuanto a tendencias, Castañeda asegura que en este momento el diseño de jardines se orienta hacia técnicas más ecológicas y sostenibles, así como en crear hábitat para diferentes especies y proteger las que ya existen en el lugar. “En mi experiencia, las plantas más codiciadas estos días son ¡las comestibles! En las residencia que he trabajado últimamente he notado que hay mucho interés en cultivar, en salir y cosechar legumbres y hierbas en el propio jardín… el movimiento “farm to table” ha tenido bastante impacto”, continúa, mientras reitera que antes de cualquier cosa es importante conocer el espacio en donde se va a sembrar, por ejemplo, saber si le pega el sol y a qué horas, si corre viento, o si se mantiene en sombra… también es vital conocer la calidad de la tierra y, como decíamos, el drenaje. “Hay plantas adecuadas para prácticamente cualquier lugar o circunstancia, el arte está en elegirlas bien”, agrega. Le preguntamos por el error más común que comete la gente: enamorarse de un look de revista y después intentar replicarlo en un espacio que no reúne las condiciones adecuadas.

“VER VERDE, ESTAR AFUERA Y RESPIRAR AIRE FRESCO, ME CENTRA. PARA LA MENTE UN JARDÍN ES UN DESCANSO DE LAS PANTALLAS, DE LA BULLA Y EL AJETREO”, DICE ANA LUCÍA CASTAÑEDA.

Concretamente entonces, ¿por dónde se empieza para armar un jardín? Castañeda dice que el primer paso es pensar en el uso que quiere darse al espacio. ¿Será para que jueguen los niños? ¿Hay mascotas de por medio? ¿Se quiere para la contemplación? “Después hay que pensar en el tiempo que disponemos para dedicarle al jardín y observar las condiciones para elegir las especies que mejor se adaptan al microclima del lugar. Luego, manos a la obra, a sembrar y a disfrutar”, explica la arquitecta, subrayando que un jardín no es un lugar estático, las plantas van creciendo y cambiando, por lo que su cuidado debe ser constante cuidado y recordar que habrá mucha prueba y error.

Uno de los proyectos más recientes de la paisajista es la renovación del parque La Cañada, que hasta hace poco había estado muy desatendido y se sentía inseguro. Lejos de ser la prenda del vecindario era un sitio triste. “Trabajamos mucho en limpieza, visibilidad desde la calle y desde los senderos del parque. “Luego nos enfocamos en crear áreas de vegetación acordes a los microclimas del lugar. A la vez nos esforzamos por introducir y conservar especies con valor agregado para los pájaros, ardillas y mariposas que habitarían el espacio”, recuerda Castañeda, quien asegura que aunque los proyectos residenciales le dan mucha satisfacción porque se involucra personalmente con sus clientes y los ve disfrutar de sus jardines, los que impactan a más gente son siempre una gran satisfacción.

“SIEMPRE SUPE QUE QUERÍA DEDICARME A ALGO CREATIVO. EL PODER COMBINAR EN LA ARQUITECTURA DEL PAISAJE MI INTERÉS POR LA HORTICULTURA Y LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA ME HABLÓ DESDE MUY TEMPRANO”, SEÑALA ANA LUCÍA CASTAÑEDA, EGRESADA DEL PROGRAMA DE ARQUITECTURA DE PAISAJISMO DE TEXAS A&M.

“Hoy el parque se percibe como seguro y muchas personas acuden a caminar, además ofrece un recorrido con variedad de vegetación y vistas muy agradable, así como un hábitat para muchas especies de pájaros, mariposas y ardillas”.

A la pregunta obligada de por qué vale la pena tener un jardín, la paisajista dice que, como poco, es sinónimo de vida, entre otras cosas porque observar los cambios en el jardín nos hace apreciar el paso del tiempo desde una perspectiva natural y no de las carreras en las que vivimos. “El jardín en mi casa es sinónimo de tiempo en familia. Es el espacio en el que se desenvuelve el tiempo de calidad que pasamos juntos, por eso es tan importante”, explica, mientas asegura que le encanta ver el espacio exterior en invierno. “Las plantas y la tierra agradecen tanto la lluvia… a mí me da mucha felicidad”, concluye.

Por: Ana Isabel Villela Fotografía: JJ Marroquín

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