La dosis máxima de energía

julio 17, 2018

El reto para remodelar este salón de spinning era lograr un diseño de alto impacto visual sin cambiar más que la pintura de los muros y la iluminación del espacio. Jaime Malouf, ganador del premio al Diseñador Junior del año por la Asociación de Interiorismo, fue aún más allá, consiguiendo un ambiente dinámico, joven y muy divertido.


“El salón ya existía, pero querían volverlo más alegre y juvenil, y más apegado a la marca”, comenta Jaime Malouf respecto al espacio en el cual la ventilación cruzada juega un papel primordial, aunque también el sistema de aire acondicionado, pues en el momento indicado debe servir como un recurso para motivar al ejercicio. La iluminación, por su parte, es otro factor fundamental del ambiente, tanto que su diseño está muy atado al concepto general. “A menudo, el salón debe quedar a oscuras, solo con la figura del profesor iluminada, y luego hay distintos circuitos de luz para crear distintos escenarios, acordes a la música, al ritmo o al nivel del ejercicio”, agrega el interiorista, tan reconocido por su versatilidad en su proceso creativo.

Con un diámetro obligado de 1.50 metros por bicicleta estacionaria, el concepto de diseño para el gimnasio gira alrededor de líneas continuas que a veces se expanden y a veces se contraen. “Es una alegoría al ritmo cardíaco cuando hacemos ejercicio. Mientras más actividad hacemos, más se acelera el corazón. Además, las líneas se mezclan entre si haciendo referencia a lo que hacen los usuarios al tomar la clase”, continúa Malouf, quien utilizó colores que representan la nueva imagen del lugar para lograr, ante todo, un espacio estimulante. “Es bastante rico visualmente y muy bien balanceado por el uso de colores. En el spinning uno se enfoca mucho en sí mismo, en su rendimiento, así que no queríamos que el diseño interfiriera con esa experiencia”.

EL CAMBIO SE CONSIGUIÓ A TRAVÉS DEL USO DE PINTURA Y UN ORIGINAL DISEÑO DE LUZ.

En el salón, ubicado en un gimnasio de las afueras de la ciudad, se trabajó con lo que se tenía a mano. De ahí que el resultado final no refleja lo sencillo del concepto base. “Pintamos el techo y los muros de negro, agregamos una alfombra deportiva y la principal intervención son indiscutiblemente las rallas blancas, representadas incluso en las luminarias que instalamos, que siguen ciertos ángulos para darle continuidad a las rallas, solo que en el cielo”, concluye Malouf, reiterando que lo común es pensar que una remodelación es sinónimo de gran gasto; este proyecto, sin embargo, demuestra que con creatividad puede lograrse un alto impacto a costos razonables.

EL CONCEPTO DE DISEÑO PARA EL SALÓN DE SPINNING GIRA ALREDEDOR DE LÍNEAS CONTINUAS QUE A VECES
SE EXPANDEN Y A VECES SE CONTRAEN, HACIENDO UNA ALEGORÍA AL RITMO CARDÍACO DURANTE EL EJERCICIO.

Redacción HABITART  / Fotografías Julián Castillo

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