Lo inspira lo natural

noviembre 21, 2018

Después de apenas dos años de haber iniciado con su taller, el joven diseñador Nicolás Toriello, quien se autodefine como un fanático de la naturaleza, ha conseguido posicionar sus increíbles creaciones en madera y resina en el mercado local. ¿Su inspiración? Nuestros ríos, lagos, islas, valles y montañas.


Tiene apenas 25 años y se define como cien por ciento chapín, además de inquieto, creativo y amante de la naturaleza. “Crecí y viví en distintos lugares, un poco como un nómada. Soy verdaderamente curioso, me gusta crear e innovar… por eso decidí emprender mi propio negocio y de manera autodidacta. Yo creo que querer es poder”, dice con entusiasmo el joven creador, que cursó primero unos años de diseño de interiores y luego de arquitectura para pronto darse cuenta de que la universidad nunca fue para él.

“Inicié apenas en 2016, simplemente con el sueño de crear piezas de mobiliario únicas”, agrega. Nos llama la atención el nombre de su taller, Río de Madera, así que le preguntamos de donde surgió.

“Nace de la fusión de la tierra con el agua, es decir, madera más resina, lo cual es fuente de inspiración para muchas de nuestras piezas”, explica Nicolás, quien diseña y trabaja sobre todo mesas, siempre inspiradas en la naturaleza. “Imitan la belleza de las islas, de los ríos, de las montañas, los lagos…”, continúa, refiriéndose a las piezas de madera atravesadas por resina que logran un diseño armonioso y sin duda se constituyen como una obra de arte.

“También trabajamos la madera al desnudo, lo cual nos permite apreciarla desde otra perspectiva, creemos que integrarla a los espacios es la mejor solución para crear ambientes llenos de vida y de historia”. Y si, Nicolás trabaja mesas con madera de la mejor calidad, con o sin resina.

Por eso cada una de sus piezas lleva su propio legado, reflejado en sus vetas y sus tamaños. 

“Hoy en día recibimos pedidos por medio de nuestras redes sociales y trabajamos de manera personalizada para clientes que necesitan diseños a medida”, continúa el joven emprendedor, quien a la vez reconoce que sueña con la idea de montar su propio local y, por supuesto, exportar sus piezas.

“También impartimos talleres para expandir el arte de la resina en Guatemala y formar verdaderos artesanos”, dice, mientras señala que pronto estarán usando (y representando para el país), una nueva resina, nada menos que eco friendly, kids friendly y hasta food friendly. “Nos preocupa el medio ambiente y, sobre todo, la salud de nuestros clientes. Además, este material se manipula de manera más fácil y tiene acabados finales impecables”.

Nicolás es ante todo un optimista y un buen trabajador. Por eso sus creaciones han tenido tanto éxito entre la sociedad local y antigüeña, en donde ha tenido su taller hasta ahora, que está por mudarse a la capital.

“Si sabemos usar las herramientas que se nos presentan y a ellas les sumamos las ganas de superarnos, las maneras para hacer nuestros sueños realidad simplemente salen al paso. Y yo, cuando me entra una idea en la cabeza, hago lo necesario para hacerla realidad”, concluye el artista.

Redacción HABITART

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