La vida es un sueño

noviembre 29, 2018

Inauguramos la temporada de celebraciones en compañía del reconocido artista floral Adolfo Cojulún Hass, cuyas majestuosas puestas en escena surgen principalmente de sus sueños.


Algunas veces, cuando somos pequeños, la vida nos da pincelazos de lo que seremos de adultos. Otras, las profesiones nos encuentran en el camino…  Eso sucedió con Adolfo Cojulún Hass, uno de los floristas mejor cotizados del país y fundador de Expression’s Artes Florales.

Curiosamente, mientras estudiaba en el seminario para ordenarse como sacerdote en 1998, Cojulún era el encargado de llevarle las flores a la Virgen María. Con el tiempo, el ahora diseñador se dio cuenta de que esa no era su vocación, y aunque se graduó como profesor de Filosofía, dejó de lado sus estudios en Teología.

Pero aquel fue un momento decisivo en su vida porque se trazó la meta de iniciarse en algo “que dejara huella”. Su primer intento fue a través de la gastronomía, como cocinero, pero casualmente las flores volvieron a hablarle, esta vez por medio de un señor que vio un arreglo que había hecho para pasar el tiempo y se lo pidió para su aniversario de bodas.

“Se lo vendí en cien quetzales, que era una nada, pero para mí fue el inicio de mi profesión. En ese momento pensé que podía vivir de eso y me gustó la idea”, recuerda con una sonrisa. Y unos meses más tarde salía hacia Barcelona, España, para estudiar en la Escuela Catalana de Arte Floral, donde se graduó como Oficial Florista.

“Aquí no existía un centro específico para este tipo de aprendizaje”, agrega, así que salir fue la mejor opción para formarse, tanto que también posee el título de Diseñador Floral por la escuela Iberoamericana de Arte Floral de Alicante España, completó cursos en el National Garden Clubs Inc, y asistió a la escuela alemana de Gregor Lersch.

En Latinoamérica ser florista no es una profesión común entre los hombres como reconoce Adolfo. Sin embargo, desde el momento en que se decidió por esta carrera, contó con el apoyo de su familia. “Trabajos de florista, estilista o modista se relacionan más con las mujeres, pero las artes como tal, así como se desarrollan en Europa, son más comunes para un hombre. Solo fíjate en la moda… me gusta por ejemplo ver a Adolfo Domínguez, quien logró desarrollarse en lo que amaba”, expresa.

Mantenerse actualizado tras 22 años de carrera es esencial, así que Adolfo intenta participar todo el tiempo en eventos internacionales en donde tiene la oportunidad de compartir con otros expertos. “Así es como aprendo de tendencias y técnicas y continúo desarrollando esta disciplina de manera creativa, sin estancarme en lo mismo”, asegura. En cuanto a su estilo, el florista confiesa que, aunque tiene sus preferencias, muchas veces su trabajo está marcado por lo comercial porque es lo que pide la gente.

LO QUE ESTÁ DE MODA

Cojulún dice que, en un evento, todo depende del carácter de quien lo organiza. En términos generales, durante esta temporada veremos la masificación (concentración de muchas flores en un solo espacio) y la extravagancia. “Como buenos latinos, tenemos la facilidad de percibir muchas cosas juntas; somos mucho de exuberancia. Los jóvenes millennials, en cambio, son más simples y desprendidos, quieren tener algo más práctico o gastar menos”, explica el diseñador, que también ha trabajado propuestas de estilo industrial y a lo vintage, que quizás sea el estilo más desgastado y el más próximo a salir de la escena.

Su inspiración para cada diseño no es improvisada, sino surge de técnicas o procesos de color; de relacionar espacios, colores y texturas. Y sí, también sueña con flores. “Las mejores ideas e interpretaciones me han venido cuando descanso. Me acuesto pensando en ello, entonces visualizo lo que deseo expresar. Al día siguiente me despierto, lo dibujo, lo escribo… así surge”, dice con agrado el diseñador.

Eso sí, no hay flores mejores que otras, todas son ideales para hacer un arreglo, pese a que hay unas más expresivas por su color o porque están de moda, como las peonias, las anémonas o los tulipanes. Pero todas valen para decorar un ambiente.

ENTRE OTROS CURSOS ESPECIALIZADOS, COJULÚN ESTUDIÓ EL ARTE JAPONÉS DE ARREGLOS FLORALES IKEBANA.

El artista floral tiene trabajo todo el año, pero a la vez habla de la alta o baja demanda, la cual se rige por la estación de lluvia y la de verano. “Sin duda, la temporada fuerte comienza en octubre y termina en marzo o abril. Cuando hay lluvia, los pedidos disminuyen, porque las bodas más hermosas se realizan en jardines o en hoteles, y en ambos casos se requiere de un buen clima”, continúa, cuya agenda contiene eventos programados hasta noviembre del año entrante.

Antes de terminar la entrevista le preguntamos: Si pudiera ser una flor, ¿cuál sería? “Me encantaría ser una flor del campo, va más con mi carácter porque son simples, sencillas, pero a la vez tienen una hermosura incomparable. Cuando tú las sabes colocar, dicen mucho”.

Por Haydeé Archila Fotografías cortesía de Adolfo Cojulún

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