Slow Drip, de Sarah Sky

enero 24, 2019

En un pequeño espacio llamado La bóveda de luz, del centro cultural 1001 Noches, estuvieron expuestas las obras de la artista emergente Sarah Sky. Se trata de cuadros pintados con técnica mixta que reflejan las emociones y el diario vivir de la artista.  


“El arte para mí no tiene que ver con saber, se trata de hacer”.

Con esta frase, comienza la entrevista con la artista Sarah Sky, el día que inauguró su exposición Slow Drip (goteo lento), en 1001 Noches. Sarah es francesa, pero su corazón es guatemalteco porque tiene muchos años de vivir aquí.

Desde 2015 se enfoca en su carrera artística, aunque para ella crear arte ha sido un proceso de toda la vida. Esa noche vimos sus obras contemporáneas e introspectivas, desarrolladas con mixed media (técnica que mezcla materiales y formas de trabajo).

Nos explicó que se considera más una artista autodidacta porque trabaja con lo que tiene y resuelve los problemas a medida que surgen. “Cada paso lleva a otro. Pinto lo que siento, a menudo sin saber exactamente qué es eso”, dijo. “El arte es la lente a través de la cual doy sentido al mundo, explica. A través del acto de la creación, encuentro respuestas a los problemas que me confunden. El lienzo actúa como un espejo para mí. Lo creo porque me recuerda que soy humana, que estoy aquí, que estoy viva”, continuó la artista.

SU INSPIRACIÓN

Para Sarah no hay mejor inspiración que la vida cotidiana. “Pueden ser las cosas con las que me cruzo, los momentos y las personas que me han hecho sentir algo”, nos dice. Los materiales que utiliza también provienen de su entorno: café, hojas, periódico, pintura, pasteles, carbón. “Me gusta traer el mundo exterior, mezclar lo viejo y convertirlo en algo nuevo. Para destruir y reensamblar”, nos explica. Las piezas que observamos durante la inauguración de su exposición son un reflejo de lo que Sarah siente en ese momento, que puede ser tristeza o alegría. “Más allá de estos sentimientos pasajeros, no busco transmitir ningún mensaje específico a través de mi arte, más bien deseo que las propias obras actúen como símbolos de la verdad y la vulnerabilidad”, explicó.

“El arte me hace sentir viva. Quiero que les recuerde a los demás que ellos también están vivos”, expresó con una sonrisa en su rostro.

 

Texto: Haydeé Archila

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