Arte pop de Efraín Cruz

enero 31, 2019

A menudo pasa que me obsesiono con determinado artista, o mejor dicho con su trabajo. Así llevo un rato con el del genial creador salvadoreño, así que, aún sin conocerlo personalmente, decidí contactarlo para proponerle una entrevista. ¿Qué pasó? Pues que ahora me gusta más lo que hace.


Después de 25 años como periodista, para mí entrevistar es cosa de todos los días. Luego están esas auténticas, pero escasas conversaciones que tocan el corazón y recuerdan la belleza del oficio. Eso fue mi charla con Efraín Cruz, el sinigual artista salvadoreño, sin duda una de las más conmovedoras y especiales de mi carrera. Su sencillez, su sinceridad, su actitud transparente me tocaron, y la suya es además una historia con final feliz. Sin embargo, me quedo con su discurso, franco y coherente, tan genial como su obra.

Efraín Cruz ha participado localmente en eventos artísticos tan importantes como Juannio y el Festival Arte en Mayo, organizado por la Fundación Rozas Botrán.

¿Cómo fue su infancia en relación con el arte?

Nací en una familia desligada del arte como una expresión cotidiana, nunca fui a un museo o a una galería de arte. Tampoco tenía libros al respecto porque la educación artística no era una prioridad… Lo que sí estuvo presente fue el amor incondicional de mis padres, que también es un arte. Mi infancia fue maravillosa, muy cerca de la naturaleza y a la vez, cerca de la ciudad. Vivir en zonas rurales con amigos y mucha imaginación fue algo que sin duda me marcó. Durante el conflicto armado tuvimos que cambiarnos varias veces de casa por miedo a perder la vida, yo recuerdo esos momentos con inocencia, como incidentes obligados pero ajenos a mi familia, pero así perdí a muchos amigos y familiares. Creo que no fue necesario tener una relación con el arte, me sirvió más crecer divirtiéndome y jugando.

¿Cuál era el oficio de sus padres?

Fueron costureros toda la vida, lo siguen haciendo hoy. Mi familia proviene de un contexto difícil, con bajos recursos, no tenían como dedicarle tiempo a formular ideas artísticas o intelectuales. Nunca ni siquiera me di cuenta de que alguien que yo conociera se dedicara a esto, o que fuera proclive a la creación.

Entonces, ¿cuándo y cómo se da cuenta de que lo suyo era la creación artística?

En el año 2000. Me interesaba dibujar y pintar, estaba en una etapa en la cual sentía una necesidad de aprender algo que me apasionara, quería permanecer ocupado y tener un objetivo de vida que me diera siempre un norte. Así, en 2001 ingresé a Casa Taller Encuentros, un lugar en Panchimalco, San Salvador, fundado por el artista Miguel Ángel Ramírez, en donde empecé a recibir clases de una manera libre y sin ningún tipo de prejuicio académico, porque ahí lo que más se ama es la vida.

¿Esa experiencia cambió todo?

Sí, fue maravilloso aprender y desarrollar ideas que hasta hoy pongo en práctica… Insisto, la creación debe ser libre, y esa libertad solo la encuentro cada día en mi pasión por el arte. Más adelante, en 2004, ingresé al Centro Nacional de Arte, CENAR, para hacer un diplomado que nunca terminé porque me pareció un tanto aburrido. Claro, de alguna manera fue una gran experiencia porque aprendí diversidad de técnicas, incluyendo el grabado, la fotografía, la escultura y la cerámica, entre otras. En fin, que no fue sino hasta en 2007 que decidí dedicarme totalmente al arte, ya tenía un poco más de madurez, y aparte de eso, me gusta la aventura y el riesgo en todo sentido. Desde entonces vivo así, lo que estoy haciendo en este momento es ganancia, soñando ideas que se transforman en cuadros y cuadros que surgen de una idea.

¿Considera a alguien como su maestro o su mentor?

Durante mis años de estudio nunca tuve un maestro de quien yo pudiera decir que me ha guiado por aquí o me ha inspirado un estilo de vida. Más bien, yo no considero el arte como una carrera, es un estilo de vida en sí. Si es cierto que he conocido a muchos artistas que me han apoyado en el camino.

¿Cómo fue definiendo la técnica que realiza actualmente?

La obra que desarrollo actualmente es una recopilación de diferentes técnicas, como el óleo, el acrílico, el gravado, el grafiti, el grafito o la acuarela, entre otras. Mi objetivo es hacerlo de la manera más espontanea posible, aunque buscando que en el conjunto se aprecien a la vez los elementos tan complejos que presenta cada técnica. Y es que, en el proceso de encontrar el estilo que ahora me define me ayudó mucho ser tan atrevido y mezclar distintos medios en una sola obra. Lo mío es no dejar de lado jamás el oficio de la pintura, pero si complementarlo con tecnología para seguir desarrollándolo lo mejor posible.

¿Quiénes considera que son sus más grandes influencias?

Me siento influenciado por muchos artistas, entre ellos, Miguel Ángel Bounarroti y Leonardo Da Vinci del renacimiento italiano, los surrealistas Salvador Dalí y René Magritte, y por supuesto Andy Warhol y Roy Lichtenstein como exponente del arte pop. Pero hay muchos más…

¿Cómo describiría su arte?

Es difícil describirlo; puedo decir que es una creación artística peculiar, influenciada por diferentes corrientes artísticas que luego convergen en una idea. Considero que mis obras son simples, veo el arte con simplicidad y a la vez entiendo que es complejo porque la vida está llena de contradicciones. Hago lo que hago con mucha pasión, y como dicen, por amor al arte.

¿Tiene un trasfondo su estilo tan particular?

En mi adolescencia viví cerca del centro de San Salvador, los fondos de mi arte representan eso, lo abandonado de una ciudad, los cuales complemento con figura, lo que que más me ha gustado practicar desde que empecé a pintar. ¿Por qué el uso de tanto color? Me gusta el color, veo la felicidad en color… vivo en Centro América, donde la luz es muy vibrante y está llena de tonos, supongo que estoy influenciado por los colores que me rodean.

¿Hay exposiciones que han marcado su carrera?

De cada una he sacado algún aprendizaje, cada una me ha dejado felicidad y frustraciones también, pues siempre se dejan ideas inconclusas o detalles que uno piensa que no terminó en la obra. Esa obsesión por lo perfecto es muy recurrente en mi trabajo artístico.

¿Qué planes a futuro tiene?

Me gustaría llevar mi trabajo afuera de las fronteras de mi país, llevarlo a un contexto regional, sobre todo a Guatemala y a Panamá. Y en un futuro no muy lejano, por qué no, abrirme campo en Estados Unidos.

“De niño nunca fui a un museo ni a una galería, el arte no era una prioridad para mi familia… lo que nunca me faltó fue el amor incondicional de mis padres”, Efraín Cruz.

Por Ana Isabel Villela

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